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jueves, 12 de junio de 2008

Crítica a la crónica de un compañero.

Crítica a la crónica del compañero: "De Tizas y Barbijos", la crónica de Mauro Gasparini.

Permisa uno cumplida: Mauro logra que el lector pueda conocer una faceta desconocida de un lugar que bien o mal todas las personas conocemos, por lo menos de haberlo oído nombrar en los medios de comunicación o por alguna persona cercana a nuestro entorno. Todos alguna vez escuchamos del trato y la excelencia de un hospital publico dedicado al cuidado de niños como el Juan Pedro Garrahan.

Premisa dos cumplida: La reseña histórica es completa y ayuda a la introducción al tema, no se excede ni tampoco da la sensación de ser escasa.

Premisa tres cumplida: Las metáforas están a la orden del día como en toda su escritura, y funcionan a la perfección como inductoras a la descripción.

Premisa cuatro cumplida: Logra que hay una ida y vuelta en la temporalidad, y que terminemos, gracias a eso entendiendo muchas cosas y logrando una integral visión de la escuela y las obras artísticas a las que alcanzan los alumnos.

Premisa cinco, con calificación pendiente: ¿Y? ¿Qué pasa con ellos? Se queda en la mera información, descripción y en el reportaje, en los planes y en las anécdotas, pero no se repregunta, no se juega, no se arriesga, no busca nada más.

Mauro cumple con 90% de la consigna, le falta un plus, le falta la cuota ensayística que requiere el texto: Le faltan pocas cosas: a mi modo de ver, una crónica esta completa cuando aparecen otros rasgos de la escritura incluidos, porque como decía Capote, uno logra una buena escritura una vez que consigue aunar todos los géneros literarios. A mauro le faltó un poquito, no mucho, por igualmente el objetivo está cumplido.

martes, 10 de junio de 2008

Consigna en clase : Espacio físico

Entrar a un texto desde un espacio físico significativo.
Lograr la descripción: Enumerar sus partes, utilizar una ayuda memoria, recordar colores, luz, impresiones, sonidos o una particularidad sonora, un olor, algo táctil.; Pensar en un personaje que asociemos, o en personajes importantes relacionados con ese lugar. Todo lo que nos haga acordar. Buscar una analogía con otro hecho, ver en que día estuvo muy diferente. Encasillarnos en un aspecto del espacio, una punta, y volver a descubrirlo, ayudar a que lo invente la memoria.

El Galpón

Las tardes de invierno eran frías, oscuras por momentos, sobre todo si se pasaba la barrera de las seis. El Fiat celeste se guardaba bajo un techo de chapas con una base de tirantes de algarrobo. A su derecha estaba el imponente galpón. Quizá imponente observado con vista de niño; Quizás si lo estuviera viendo ahora no me parecería alto, ni imponente.

Recuerdo que no era muy pulcro, ni tampoco estaba muy bien conservado. El paso de los años había dejado su huella. Las paredes eran de ladrillo a la vista, un ladrillo rojo y descascarado; Por momentos se le caía el revoque que tenia a los costados si uno le pasaba la mano con fuerza como quien limpia un pantalón al que se le impregnó alguna suciedad; La polvareda se levantaba y empezábamos a toser. También tosíamos cuando entrábamos, porque no era el lugar más limpio del mundo. Parecía nunca haber existido la aspiradora en ese universo paralelo. Todo ruido que ocasionábamos al toser quedaba opaco cuando el tren pasaba y marcaba los ritmos de la conversación. Entre la bocina y el ruido de las vías crujiendo sobre los viejos durmientes, nadie podía escucharse. Solo el que vive en proximidad de las vías del ferrocarril conoce y puede acostumbrarse a tamaño ruido.

El galpón tenía un techo a dos aguas, La trasera daba a la medianera lateral, la delantera al pequeño patio. No poseía ventanas, solo dos puertas de madera muy altas, que llegaban hasta el techo y se disponían opuestas para crear una sola abertura grande. Una de las hojas de la puerta sí tenía vidrio, y este permitía ver hacia adentro, y hacía posible que ingresara un pequeño haz de luz.

Unos siete metros de largo y solo dos de ancho eran suficientes para albergar una gran cantidad de objetos decorativos, revistas deportivas y del corazón, muebles desgastados, y sobre todo, viejas historietas, antiguos muñecos y juguetes, y números atrasados de la AZ10, que eran los objetos que, lógicamente, más nos atraían de todo lo que había en ese galpón.

Paradójicamente nunca fui de coleccionar historietas ni muñequitos de series infantiles, pero en esa época se habían convertido en el fetiche a conseguir para poder jugar allí dentro.

Nos prohibían la entrada al cobertizo, Los padres de él decían que lo iban a demoler, que eso ayudaría a desterrar los problemas de bronquios y alergia de los integrantes de la familia.

Todo cambió una tarde en la que volvíamos del colegio y éramos próximos a cruzar las vías. Estábamos más preocupados pensando en si llegábamos a pasar por el cruce antes que el tren, que en la calle misma que teníamos que cruzar metros antes. No miramos, y cruzamos igual. Casi nos pisa un colectivo, nos pasó raspando. Son de esas escenas en las que se te pasa toda tu vida por los ojos en un segundo, aunque tengas ocho años, y de esa vida solo recuerdes los últimos 5 o 6 .

Agitados y asustados, tardamos diez o quince minutos en entrar a la casa. Antes de abrir la reja que nos llevaba a la zona del garage y el galpón, vimos un volquete en la puerta, pero no le llevamos al apunte. El papá de mi amigo nos ve y nos dice que entremos, que hace frió. A la casa misma se entraba por la otra reja. Disimulamos. Seguíamos con miedo. No decimos nada y nos preparan como siempre la chocolatada. Decimos que no queremos y nos vamos para el galpón. Vemos que no tiene techo, y que hay un obrero o un albañil que estuvo seguramente desde temprano, y que saca las cosas de adentro en una carretilla. Luego nos dicen que vamos a poder jugar a la pelota o a la paleta más tranquilos, que va a haber más lugar: Nosotros vemos irse de a poco, en un volquete, el lugar donde vivimos aventuras mutantes, del espacio, con linternas, con walkie-talkies, con Rambos y Gia Joes.

domingo, 8 de junio de 2008

Texto narrativo a partir de consigna de imágen onírica.

Luego de crear un dibujo en base a una imágen onírica, y proponer un título para un futuro cuento, nos dispusimos a rotar la imagen dentro del grupo, y cada integrante le asignó una palabra: Un sustantivo, un verbo, un pronombre, un adjetivo y una pregunta. A partir de allí debiamos comenzar a escribir incluyéndolos(se encuentran en mayuscula y subrayados).

Límites estúpidos.

Una ruta y dos arco iris. Donde empieza uno termina el otro y viceversa. También hay dos manos y dos carriles en cada orientación. Buenos aires- Rosario está más cargado de camiones. Los que vienen de Rosario en cambio, lo hacen en numerosos autos, colectivos urbanos y algún que otro micro de larga distancia. Las banderas están colgadas en las ventanillas y en los techos de los autos., y cruzan toda la longitud de cada uno de los ómnibus.
Dos sacan las manos de alegría; Las agitan, mientras los demás autos con sus bocinas incitan a que no dejen de agitarlas. En sus manos hay remeras, y en sus voces hay cánticos que no se oyen: hay mucho ruido fruto del accionamiento al unísono de los cláxones por parte de todos los conductores. La autovía por momentos parece una pequeña CALLE céntrica de ciudad, atestada por muchachos sedientos de más festejo, de poder pisar el césped propio, y convertirse en leyenda.
El cielo vuelve a desprender gotas. Los techos corredizos de los autos, contrariamente a lo que se suponía, son lentamente abiertos, y de ellos emergen exultantes niños que no dejan de BRILLAR a la luz del sol que se esconde de a poco.
El arco iris uno se desvanece por falta de proyección. El dos está en eso.
El número uno dice: ¡que buena tarde tuviste! El dos le contesta: "Si, por fin un día cumplí el sueño de anular completamente a un rival".
El número uno le repregunta, insiste en saber si recordaría esa tarde de no ser por la victoria. El número dos lo mira fijo como insinuando un "no". El número uno también lo mira fijo y llora de alegría. Ya esta
LIBRE. Ya no llora de alegría. Ya no llora.
El nene del Renault 12 verde agita su bandera. Ocho adolescentes que tripulan un Fiat Duna blanco, PENOSAMENTE se aproximan a sin éxito a un Vw Gol propiedad de cuatro chicas que juegan al hockey y fueron a apoyar al plantel. No querían perderse el partido de Rosario. Cuando el Duna se acerca al lado derecho del Gol, las chicas cierran las ventanillas. El del Audi gris, revive por radio el gol del número tres, le que sirvió para coronar el triunfo, y mientras tanto de pone mas cerca del micro principal, el que lidera la caravana, el que lleva los jugadores. Martín es el chofer de un 1114 escolar que se ubica atrás del Audi y chusmea a ver que hacen los muchachos en el micro. El número cuatro se muestra por las ventanillas mientras toma champagne del pico. El número cinco no sabe ni entiende nada:¿MANEJA OTTO EL AUTOBÚS?, dice luego de mirar el 1114 y de continuar agitando su botella de vodka moviendo su brazo derecho. El chofer del micro oficial tampoco entiende demasiado. La caravana comienza a atravesar los arcos y los puentes. El puente cinco es muy angosto. El puente seis es dfícil de ser superado fácilmente si van dos autos, uno al lado del otro. En el siete los micros empiezan a caer estúpida y absurdamente, rompiendo las vallas de defensa. Los autos siguen de largo mirando como caen los 9 ómnibus. La prensa llega mas rápido, porque son morbosos y no policias ni periodistas deportivos. Ese abismo se convierte en catarata, y la espera será larga.

sábado, 7 de junio de 2008

Trabajo en clase: Rítmo (Texto producido teniendo en cuenta un escrito de Samuel Beckett)

Elemento elegido:
Aire

Elemento relacionado al nivel de lo metafórico o al nivel de lo concreto:
Avión

Significados y significantes:
Aviación
Sanción
Misión
Intuición
Decisión
Actuación
Actos
Pactos
Pactado
Aprobado
Vado
Varios

Aparato
Asiento
Viaje
Volar
Aviación
Ayuda
Horror
Ausente
Aves
Miedo
Acción
Turbinas
Fallas

Texto:
Ausente en viajes en el aire, miente en esferas de la misión;
Volar siente en sus partes, y va en busca de esa aviación.

Mirar inerte a las artes, como meros pasajeros de la intuición;
Miedo pacta, y parte hacia Marte, Mira un acto, una acción.
Riesgo incita a sus lados, varios rostros de omisión.

La ayuda no revela el riesgo, siempre la probabilidad de sanción.

Miedo pacta, y parate ninguna parte, pasado sin actuación.
Riesgo ofrece en sus alas, varios rostros de horror.
Ausente para siempre, misión ausente. Atado a actos de horror.