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lunes, 16 de junio de 2008

Diario

En la anterior entrada adjunté el único texto que sinceramente me costó escribir. Me costó escribir más que cualquier otro articulo del bloque. Me costó escribir más que cualquier otra reflexión de la cursada. No estaba seguro de que poner en la “Reflexión género Narración”, ni de cuantas líneas escribir, ni de cuando subirlo; si subirlo en partes, o completo, si al principio o al final del bloque.

Yo vine subiendo los textos diariamente, a medida que los iba terminando, por lo que mis entradas no están jerarquizadas por calidad como quería Celia (“pongan el mejor al principio así yo lo veo más rápido y me baso un poco en ese al responder”) sino que están ordenadas cronológicamente, según su día de producción.

Al principio ese criterio de ponderar a la “más lograda” me pareció injusto, porque desmerecía el trabajo de todo el resto del bloque. Yo ya me la veía venir: La “imagen onírica” se iba a pelear con la “consigna de ritmo” y la “nota de lector de Carver” por un lugar digno en el cartel, como si se tratara de vedettes de la calle Corrientes. Por eso decidí dejar de lado ese orden, el cronológico, porque pienso que todas las entradas se merecen una oportunidad, y porque tienen una impronta del momento en que fueron hechas (ya sea con más o menos tranquilidad, según el tiempo disponible hasta la entrega) que no debe ser alterada.

Ahora entiendo que Celia no puede leer todo de todos, lo que sería muy engorroso, pero bueno, es mi punto de vista.

Volviendo a la escritura en si, hubo algunos textos que me salieron más rápido, como por ejemplo los realizadas en clase, que prácticamente no los retoqué y solo me limité a digitalizarlos, peor también hubo otros que necesitaron una vuelta de tuerca, y otros que costaron muchísimo mas, como esta reflexión, aunque las notas de lector y las citas sobre los textos teóricos, como Bruner y Benjamín ya estuvieran hechas hace muchos días.

La cuestión es que ahora las entradas no se pelean y esperan ser leídas por todos.

Reflexión género Narración

Cuando uno intenta escribir no hace más que plasmar el desarrollo de las ideas de las experiencias alguna vez vividas. Ya decían Alvarado y Yeannotegui que la narración se relaciona con el conocimiento que se adquiere a través de la experiencia. Si bien en todas las culturas hay narración, cada una tiene su propia forma de análisis e idiosincrasia. Las autoras afirman mediante una cita perteneciente a Hayden White que no hay cultura que no organice el conocimiento en forma narrativa y no lo transmita mediante relatos. Para benjamín, las buenas narraciones no interpretan los hechos que narran sino que dejan que quién lee encuentre el sentido y la enseñanza. Y que por eso las buenas narraciones resisten el paso del tiempo, porque cada vez los lectores les asignan un sentido diferente. El narrador claramente no es el autor, por lo que hay que diferenciarlos y eso nos cuesta. La sola existencia de un narrador en nuestros textos no debe inhibirnos al pensar lo que dirán los demás sobre nuestros propios textos y lo que pensamos, porque nuestros textos pasan a ser ajenos y ya no somos tampoco nosotros los protagonistas de los mismos. La narración impone coherencia a los hechos y eso ayuda a que la ilación sea más firme. Según Barthes, la existencia de catálisis demora a veces una lectura y todo se basa en una larga descripción que produce un desbalance y hace que pase todo a último momento, aspecto que creo yo no está mal, porque genera tensiones y suspenso, pero que también parece que el autor nunca terminaba de redondear la idea y la dilataba. Debemos saber para conocer ese aspecto que todo elemento dentro del relato tiene una función y que a veces una descripción más no es en vano, porque ayuda a seguir una línea y conseguir una verosimilitud, por lo que el uso de, por ejemplo, la Metonimia y metáfora son recursos siempre válidos como conectores o indicadores de realidad.

Es muy difícil lograr en los textos aquellos que manifestaba Piglia, las dos historias, y demostrar que la historia dos no es secreta, sino enigmática. De hecho no se si lo logré en mis escritos. Quien lo logra seguramente ya pasó la barrera del aprendizaje y la inhibición. Igualmente, como manifestaba Cortázar, uno jamás puede lograr describir la maravillosa, dulce y violenta sensación que se experimenta al escribir un cuento.

sábado, 14 de junio de 2008

Notas de lector sobre los textos de Rodolfo Walsh, parte 2

Nota de lector sobre el texto de Rodolfo Walsh incluido en “Los oficios terrestres”
  • Fotos

En fotos, R. W. Narra diferentes momentos de la historia de dos amigos de la infancia. En el texto, se va denotando la separación que los une. Si; se separan tanto en kilómetros e intelectualmente hablando que se unen más profundamente cuando se vuelven a reencontrar.

Hay mucha síntesis en el escrito, porque que hay mucha significación desde lo ausente, mucha elipsis, no hay mucha explicación. Varias veces se plasman diálogos o aperturas de nuevos ámbitos sin previo aviso y sin inferencia ni secuela.

Logra una linealidad haciendo un montaje de gran cantidad de objetos: Datos aislados, pequeñas anécdotas, cartas, poemas, notas periodísticas y pies de fotos entre otras cosas.

La historia es cronológica y está eslabonada. Es un texto muy fragmentario. Incursiona en discusiones sociales: Los géneros populares aquí están discutiéndose desde lo literario, se intenta mostrar el discurso de toda una clase social, la de los pueblos, la hacendada. En este texto no hay solo una historia social, sino también una historia individual.

Aquí, la historia uno es la de Jacinto. La dos es su visión en paralelo de la vida de Mauricio, plasmada en el desparpajo de la vida de este último, con respecto a la estructurada nueva vida profesional de Jacinto. La paradoja se adueña del texto cuando el doctorcito se queda con la chica codiciada del pueblo y el último amor del fotógrafo estrella. El golpe de efecto de la resolución es para nada predecible. La contradicción y la risa siempre presentes. El boticario se queda con el imperio fotográfico.

Notas de lector sobre los textos de Rodolfo Walsh

Los oficios terrestres y Nota al pie, de Un Kilo de oro

Los oficios terrestres

Una comilona gracias a la benevolencia de unas mujeres ajenas al orfanato pero vinculadas a la iglesia hace estallar de felicidad a los internos irlandeses. La contraposición se logra cuando hay que sacar la basura, que representa las penurias y la tristeza de la vuelta a la realidad. Los dos planos de la vida y una madre de por medio. La desilusión de un día que indefectiblemente se acaba, y que ojala no pudieran olvidar. Entre todo eso la relación de un interno con el otro, la ayuda y reciprocidad, las diferencias dejadas atrás. Gran observación y descripción en la larga escena del camino al basural. lograr detener el tiempo, crear un clima y una tensión en la lectura.

Nota al pie

Es una inmejorable narración desde el punto de vista estilístico. Totalmente innovador y creativo R. W. crea un método para que las notas al pie sean parte de una historia paralela sobre un traductor escritor de notas al pie que se suicida y las deja como carta de despedida a su patón dueño de la editorial. A medida que va avanzando el texto las notas que aparecen en cada hoja son más importantes en tamaño y trascendencia, por lo que la sorpresa va in crescendo, hasta que los motivos aparecen ya con notas de página completa. Linealidad y expectativa a flor de piel para un relato con final al principio y escaleras de narración, nivelándose hasta dar vuelta la taba.

viernes, 13 de junio de 2008

Notas Lector sobre los textos de Raymond Carver

Carver hace un profundo trabajo de descripción, llega a límites insospechados del trabajo en la imagen mental, plasma olores y ruidos como ninguno, pero no llega a satisfacerme como lector. Lo mismo me había pasado hace dos años en la Diplomatura, cuando lo tuvimos que leer para el taller de Ana Jusid. En esa oportunidad eran fragmentos de "Queres hacer el favor de callarte, por favor?". Cuando tuvimos que hacer un trabajo sobre esos textos, no me surgió otra cosa que criticarlos, quizá por el mero "realismo sucio" de la narrativa propia de Carver.

En esta oportunidad me pasa algo similar. No es lo mismo que con Walsh, por el que tengo admiración, y a quien vengo leyendo hace varios años. No me dio tan buena primera impresión como Salinger. En fin, no me gustó, por eso dilaté tanto esta entrada y por eso voy a ser breve en el análisis de cada uno de los tres cuentos.

¿Porque no bailáis?

Una pareja decide comprar los muebles de un anciano que realizaba una venta de garage, cuando se percatan que el anciano no solo era mal negociante sino que poco le importaba la venta en si y los invita a bailar a su jardín. El hombre no tenía rasgos de ser alguien agresivo, pero tampoco una persona muy cuerda. El hecho de ofrecer whisky a cada rato invierte en nosotros, los lectores, la probabilidad de que algo pase, algo no muy bueno. Pero no. Un cuento más que se queda en insinuaciones, en supuestos, en conjeturas, en “no-noticias”, “no-sucesos” y que libera la imaginación. Puede ser que a veces la imaginación se nos libera tanto que nos sentimos atrapados por no saber hasta donde llegar, o por tener demasiada libertad. La falta de límites muchas veces puede ser una cárcel, y de las peores. A veces lo importante es lograr imágenes y no concreciones, y lograr que los tiempos sean concretos para contribuir a la fluidez de los sucesos, y eso si Carver lo logra a la perfección.

De que hablamos cuando hablamos de amor

Primero el título me recuerda a Calamaro Andrés. El basamento del texto es el diálogo entre dos parejas que discuten sobre el amor. Lo interesante en este texto no es la resolución sino la significación de las frases y el dialogo en sí: cargadísimo de connotaciones, explicaciones, acotaciones y descripciones. Como en todos estos escritos de Carver, la supuesta historia dos nunca aparece, ni se nos da la pista para descubrirla. El alcohol y las relaciones son otra vez el eje circundante. La cocina a oscuras sí marca una idea. La de final. No sabemos de que tipo, si violento, sexual o simplemente se le acabó la resma al escritor.

Una cosa más

Básicamente la escena de una discusión entre tres partes. Una pareja y su hija. Una reseña de hechos a modos crónica que se convierte en diálogo, que se convierte en punto de vista, que se convierte en descripción, descripción exhaustiva como siempre, y como siempre no se que onda, porque el tipo se fue, pero nos e fue, les hizo algo, peor no les hizo nada, y otra vez la no-noticia, y no se me ocurre metafora o analogía de que puede ser. Impotencia para él, el de las iniciales, impotencia para mí por no saber.

Notas Lector sobre los textos de J. D. Salinger

Recuerdo una emisión de “Ver para leer”, el programa televisivo de Juan Sasturain, en el que este se paseaba por varias librerías en busca de un ejemplar inconseguible de “Los 9 cuentos de Salinger”, para regalárselo a su hija adolescente por motivo de su cumpleaños. No he tenido el gusto aún de leer el libro completo (digo el gusto porque hasta ahora tengo una muy buena impresión del autor), pero en mi opinión, creo que estos dos cuentos (“Un día perfecto para el pez plátano” y “El hombre que ríe”) son prefectos para ser leídos por adolescentes. El porqué de mi teoría se basa en que, en las dos historias, encontramos problemáticas profundas de ese período de la vida: En el primer cuento, el dolor de haber sido parte de una cruenta guerra y volver para contarlo, aún siendo muy joven, teniendo toda una vida por delante, y con la posibilidad de formar una familia; En el segundo porque se habla de desamores, desencantos e historias de amistad, vinculadas al esfuerzo y la fraternidad que existen en un grupo de amigos.

Trazo este paralelismo porque los dos cuentos se encuentran en los extremos de la adolescencia: Los muchachos del Club de los comanches en el principio, una etapa de descubrimiento y abandono de la inocencia, y al final de esa etapa las desventuras de un ex combatiente que comienza con su vida de adulto, “see more glass”.

Ahora lo entiendo a Sasturain, ya me doy cuenta porqué quería que su hija leyera esta obra.

Un día perfecto para el pez banana.

  • Aquí, a Seymour le sucede lo que a muchos ex combatientes. No aguantan el peso del pasado. De eso los argentinos sabemos bastante.

Salinger plantea de entrada el suspenso. Crea al comienzo una descripción fuerte de una situación de diálogo, la cual se encarga de explicar el contendido de la historia que luego se va a desatar. Anticipa situaciones en el tiempo, relativiza indicios.

Juega mucho con la representación de lo visual, y a la vez con todo aquello que se puede presentar como dudoso e incierto, con el descuido y con las situaciones azarosas o libradas a la disposición del destino.
Los diálogos son una excusa para llamar la atención ante cosas no muy interesantes o desviarla cuando suceden las verdaderamente importantes.

Se hace además una descripción (aquí no a modo de recuento o repaso) mediante detalles aislados de los que se desprenden suposiciones que luego no llegan a un puerto. A través de esos recursos es que el escritor logra mantener el hilo de la narración y al lector en vilo.

La historia dos (según los parámetros de la teoría de la doble historia de Piglia) es la historia interna del protagonista, el vacío, su particular manera de ver las cosas, plasmada en la atormentada teoría de los peces en el pozo.

El cinismo forma parte de la narrativa del autor. Asusta la escena de la niña jugando sola con un perfecto desconocido, que, para una sociedad pacata y conservadora, es (o era) un perfecto y potencial desquiciado. O al menos un desequilibrado a causa de un dolor inmenso que necesita atención. Sin dudas es un llamado de atención a esa problemática, que nunca cesa, porque el país del norte siempre esta involucrado en cuanto conflicto bélico se suscita, y no por casualidad.

El hombre que ríe

  • Aquí se juega con un paralelismo entre la “vida del jefe” y la vida de “el hombre que rie”. Los estados anímicos del primero influyen el historia ficcional y hace que se entrecrucen los finales trágicos. La vida de los niños queda marcada por imágenes indisolubles que les dejan una enseñanza y un sabor a estreno, mientras se navega entre la inocencia y la sorpresa.

El Club de los comanches es un equipo de niños o pre-adolescentes que se juntan en sus ratos libres a practicar actividades recreativas. El “jefe” los entretiene en los viajes hacia los campos deportivos con las historias de “El hombre que ríe“, un personaje de fábula que sortea problemas variados a causa de su marginalidad obligada, pero que la mayoría de las veces sale de los infortunios sin mayores problemas. Todo esto mediante una temporalidad lineal en el pasado, y la utilización de un narrador como protagonista. Hasta ahí la historia uno.

La historia dos es la paranoia interna del jefe y sus problemáticas de joven de clase media. La misma se ve desenvuelta y plasmada también en el cuento del “hombre de la boca deforme”, conformando una analogía de esa historia real.

La historia de amor agrava los problemas del muchacho (así como del personaje de fábula) ante una inocente mirada de los chicos. Los chicos creen que la muchacha que se suma al grupo es uno más, e increíblemente la integran. El jefe la integra con otros intereses. La felicidad reina en esos días, y el hombre que rie goza de un vigor inusitado. Hay además un inesperado interés por parte del niño para con la muchacha cuando este la ve triste, porque hay incertidumbre y hay una suerte de inocencia sobrevolando. Cuando las cosas se desencadenan, el hombre que rie agoniza y eso hace que se cierre una etapa.

jueves, 12 de junio de 2008

Diario: Pasos a seguír

Al fin una entrada que plasma mis ideas de escritor:

Ya cumplí con buena parte del trabajo. Eso me deja tranquilo.

Me faltan subir solo las notas de lector de los escritos de Salinger, Walsh y Carver, como si todo eso fuera poco.

Ya leí y releí los cuentos varias veces, y eso me alivia mucho más.

Solo debo disponerme a hacer un raconto de todo lo que se me cruzó por la cabeza y exponerlo, acompañado lógicamente de un análisis técnico.

Durante el vienes los plasmaré en nuevas entradas del blog.

¡Que cosa bárbara Javier, siempre jugando con el tiempo en las entregas, siempre estando al filo…!

Ahh y me falta la reflexión sobre el género.

Eso lo dejo para el viernes a la tarde, cuando esté más inspirado a sabiendas que arranca el fin de semana.


martes, 10 de junio de 2008

Consigna en clase : Espacio físico

Entrar a un texto desde un espacio físico significativo.
Lograr la descripción: Enumerar sus partes, utilizar una ayuda memoria, recordar colores, luz, impresiones, sonidos o una particularidad sonora, un olor, algo táctil.; Pensar en un personaje que asociemos, o en personajes importantes relacionados con ese lugar. Todo lo que nos haga acordar. Buscar una analogía con otro hecho, ver en que día estuvo muy diferente. Encasillarnos en un aspecto del espacio, una punta, y volver a descubrirlo, ayudar a que lo invente la memoria.

El Galpón

Las tardes de invierno eran frías, oscuras por momentos, sobre todo si se pasaba la barrera de las seis. El Fiat celeste se guardaba bajo un techo de chapas con una base de tirantes de algarrobo. A su derecha estaba el imponente galpón. Quizá imponente observado con vista de niño; Quizás si lo estuviera viendo ahora no me parecería alto, ni imponente.

Recuerdo que no era muy pulcro, ni tampoco estaba muy bien conservado. El paso de los años había dejado su huella. Las paredes eran de ladrillo a la vista, un ladrillo rojo y descascarado; Por momentos se le caía el revoque que tenia a los costados si uno le pasaba la mano con fuerza como quien limpia un pantalón al que se le impregnó alguna suciedad; La polvareda se levantaba y empezábamos a toser. También tosíamos cuando entrábamos, porque no era el lugar más limpio del mundo. Parecía nunca haber existido la aspiradora en ese universo paralelo. Todo ruido que ocasionábamos al toser quedaba opaco cuando el tren pasaba y marcaba los ritmos de la conversación. Entre la bocina y el ruido de las vías crujiendo sobre los viejos durmientes, nadie podía escucharse. Solo el que vive en proximidad de las vías del ferrocarril conoce y puede acostumbrarse a tamaño ruido.

El galpón tenía un techo a dos aguas, La trasera daba a la medianera lateral, la delantera al pequeño patio. No poseía ventanas, solo dos puertas de madera muy altas, que llegaban hasta el techo y se disponían opuestas para crear una sola abertura grande. Una de las hojas de la puerta sí tenía vidrio, y este permitía ver hacia adentro, y hacía posible que ingresara un pequeño haz de luz.

Unos siete metros de largo y solo dos de ancho eran suficientes para albergar una gran cantidad de objetos decorativos, revistas deportivas y del corazón, muebles desgastados, y sobre todo, viejas historietas, antiguos muñecos y juguetes, y números atrasados de la AZ10, que eran los objetos que, lógicamente, más nos atraían de todo lo que había en ese galpón.

Paradójicamente nunca fui de coleccionar historietas ni muñequitos de series infantiles, pero en esa época se habían convertido en el fetiche a conseguir para poder jugar allí dentro.

Nos prohibían la entrada al cobertizo, Los padres de él decían que lo iban a demoler, que eso ayudaría a desterrar los problemas de bronquios y alergia de los integrantes de la familia.

Todo cambió una tarde en la que volvíamos del colegio y éramos próximos a cruzar las vías. Estábamos más preocupados pensando en si llegábamos a pasar por el cruce antes que el tren, que en la calle misma que teníamos que cruzar metros antes. No miramos, y cruzamos igual. Casi nos pisa un colectivo, nos pasó raspando. Son de esas escenas en las que se te pasa toda tu vida por los ojos en un segundo, aunque tengas ocho años, y de esa vida solo recuerdes los últimos 5 o 6 .

Agitados y asustados, tardamos diez o quince minutos en entrar a la casa. Antes de abrir la reja que nos llevaba a la zona del garage y el galpón, vimos un volquete en la puerta, pero no le llevamos al apunte. El papá de mi amigo nos ve y nos dice que entremos, que hace frió. A la casa misma se entraba por la otra reja. Disimulamos. Seguíamos con miedo. No decimos nada y nos preparan como siempre la chocolatada. Decimos que no queremos y nos vamos para el galpón. Vemos que no tiene techo, y que hay un obrero o un albañil que estuvo seguramente desde temprano, y que saca las cosas de adentro en una carretilla. Luego nos dicen que vamos a poder jugar a la pelota o a la paleta más tranquilos, que va a haber más lugar: Nosotros vemos irse de a poco, en un volquete, el lugar donde vivimos aventuras mutantes, del espacio, con linternas, con walkie-talkies, con Rambos y Gia Joes.

lunes, 9 de junio de 2008

Texto de rítmo: Bing (Samuel Beckett, Relatos, 1965)

Descubro que tengo el texto Bing en en una carpeta, mezclado con textos del bloque entrevista.
Es el código 7102 , me dispongo a investigarlo, saco pocas conclusiones.

Bing
tiene correlación.
Bing va acomodando las palabras según la posición que falta ocupar.
Bing practicamente no omite.
Bing está lleno de imágenes.
Bing impacienta.
Bing habla de una agonía.
Bing muere al mismo tiempo que el hombre.

Walter Benjamín (1892-1940) Citas vinculadas a la problemática de la narración y de la experiencia.

El narrador (1936)


  • El narrador es una figura de por si alejada, que mantiene una distancia con el lector.
  • Cada vez es más raro encontrar gente que sepa contar bien algo
  • Cada vez es más frecuente que se vacile cuando se pide que se narre algo en voz alta.
  • La experiencia puede desaparecer. Un ejemplo lo da la gente que volvía enmudecida del campo de batalla. En lugar de retornar más ricos en experiencias comunicables, volvían empobrecidos.
  • “Cuando alguien realiza un viaje, puede contar algo”, dice un dicho popular, imaginando al narrador como alguien que viene de lejos. Pero con no menos placer se escucha al, que honestamente se ganó su sustento, sin abandonar la tierra de origen y conoce sus tradiciones e historias.
  • Presenta entonces dos ejemplos opuestos: Por un lado, al marino mercante y el otro por el agricultor sedentario.
  • En la Edad Media, se instauró una compenetración en la constitución artesanal. El maestro sedentario y los aprendices migrantes trabajaban en el mismo taller, y todo maestro había sido trabajador aprendiz migrantes antes de establecerse en su lugar de origen o lejos de allí. Para el campesino o marino convertido en maestro patriarcal de la narración, el taller medieval había servido de escuela secundaria: En ella se aunaba la noticia de la lejanía, tal como la refería el peregrino de retorno a casa, con la noticia del pasado que prefiere confiarse al sedentario.
  • Leskov innovo con una serie de escritos sobre la clase obrera, sobre el alcoholismo, sobre médicos policiales, sobre comerciantes desempleados, que son los precursores de sus narraciones.
  • Un rasgo característico de muchos narradores natos es una orientación hacia lo práctico, dando consejos o lecciones a los lectores sobre asuntos cotidianos: el consejo es sabiduría entretejida en los materiales de la vida vivida.
  • La narración no es moderna ni esta en decadencia, más bien es un efecto secundario de las fuerzas productivas históricas seculares, que paulatinamente desplazaron a la narración del ámbito del habla, y que a la vez hacen sentir una nueva belleza en lo que desaparece.
  • Lo que distingue a la novela de la narración (y de lo épico en su sentido más estricto), es su dependencia esencial del libro. La amplia difusión de la novela sólo se hizo posible gracias a la invención de la imprenta.
  • El narrador toma lo que narra de la experiencia; la suya propia o la transmitida, la toma a su vez, en experiencias de aquellos que escuchan su historia. El novelista, por su parte, sé ha segregado.
  • La novela, cuyos inicios se remontan a la antigüedad, requirió cientos de años, hasta toparse, en la incipiente burguesía, con los elementos que le sirvieron para florecer. Apenas sobrevenidos estos elementos, la narración comenzó, lentamente, a retraerse a lo arcaico; se apropió, en más de un sentido, del nuevo contenido, pero sin llegar a estar realmente determinado por éste.
  • La información cobra su recompensa exclusivamente en el instante en que es nueva. Sólo vive en ese instante, debe entregarse totalmente a él, y en él manifestarse. No así la narración pues no se agota. Mantiene sus fuerzas acumuladas, y es capaz de desplegarse pasado mucho tiempo.
  • La narración, es una forma artesanal de la comunicación.
  • El hombre de hoy ha logrado incluso abreviar la narración. Hemos visto el surgimiento de la “short story” que, apartado de la tradición oral, ya no permite la superposición de las capas finísimas y transparentes, constituyentes de la imagen más acertada del modo y manera en que la narración perfecta emerge de la estratificación de múltiples versiones sucesivas.
  • Desde hace una serie de siglos el concepto de muerte ha sufrido una pérdida de omnipresencia y plasticidad. Morir era antaño un proceso público y altamente ejemplar en la vida del individuo, pero en los tiempos modernos, es algo que se empuja cada vez más lejos del mundo perceptible de los vivos. La muerte es la sanción de todo lo que el narrador puede referir y ella es quien le presta autoridad. En otras palabras, sus historias nos remiten a la historia natural. Todo el que muere deja como herencia algo. Aunque sea historias.
  • Rara vez se toma en cuenta que la relación ingenua del oyente con el narrador está dominada por el interés de conservar lo narrado.
  • Todo aquel que escucha una historia, está en compañía del narrador; incluso el que lee, participa de esa compañía. Pero el lector de una novela está a solas, y más que todo otro lector.
  • El narrador es admitido junto al maestro y al sabio. Sabe consejos, pero no para algunos casos como el proverbio, sino para muchos, como el sabio.
  • En el narrador, lo sabido de escuchadas es incorporado a su propio ser. Su talento es de poder narrar su vida y su dignidad; la totalidad de su vida. El narrador es el hombre que permite que las llamas de su narración consuman por completo la mecha de su vida.(¡Alta metáfora!) El narrador es la figura en la que el justo se encuentra consigo mismo.

domingo, 8 de junio de 2008

Texto narrativo a partir de consigna de imágen onírica.

Luego de crear un dibujo en base a una imágen onírica, y proponer un título para un futuro cuento, nos dispusimos a rotar la imagen dentro del grupo, y cada integrante le asignó una palabra: Un sustantivo, un verbo, un pronombre, un adjetivo y una pregunta. A partir de allí debiamos comenzar a escribir incluyéndolos(se encuentran en mayuscula y subrayados).

Límites estúpidos.

Una ruta y dos arco iris. Donde empieza uno termina el otro y viceversa. También hay dos manos y dos carriles en cada orientación. Buenos aires- Rosario está más cargado de camiones. Los que vienen de Rosario en cambio, lo hacen en numerosos autos, colectivos urbanos y algún que otro micro de larga distancia. Las banderas están colgadas en las ventanillas y en los techos de los autos., y cruzan toda la longitud de cada uno de los ómnibus.
Dos sacan las manos de alegría; Las agitan, mientras los demás autos con sus bocinas incitan a que no dejen de agitarlas. En sus manos hay remeras, y en sus voces hay cánticos que no se oyen: hay mucho ruido fruto del accionamiento al unísono de los cláxones por parte de todos los conductores. La autovía por momentos parece una pequeña CALLE céntrica de ciudad, atestada por muchachos sedientos de más festejo, de poder pisar el césped propio, y convertirse en leyenda.
El cielo vuelve a desprender gotas. Los techos corredizos de los autos, contrariamente a lo que se suponía, son lentamente abiertos, y de ellos emergen exultantes niños que no dejan de BRILLAR a la luz del sol que se esconde de a poco.
El arco iris uno se desvanece por falta de proyección. El dos está en eso.
El número uno dice: ¡que buena tarde tuviste! El dos le contesta: "Si, por fin un día cumplí el sueño de anular completamente a un rival".
El número uno le repregunta, insiste en saber si recordaría esa tarde de no ser por la victoria. El número dos lo mira fijo como insinuando un "no". El número uno también lo mira fijo y llora de alegría. Ya esta
LIBRE. Ya no llora de alegría. Ya no llora.
El nene del Renault 12 verde agita su bandera. Ocho adolescentes que tripulan un Fiat Duna blanco, PENOSAMENTE se aproximan a sin éxito a un Vw Gol propiedad de cuatro chicas que juegan al hockey y fueron a apoyar al plantel. No querían perderse el partido de Rosario. Cuando el Duna se acerca al lado derecho del Gol, las chicas cierran las ventanillas. El del Audi gris, revive por radio el gol del número tres, le que sirvió para coronar el triunfo, y mientras tanto de pone mas cerca del micro principal, el que lidera la caravana, el que lleva los jugadores. Martín es el chofer de un 1114 escolar que se ubica atrás del Audi y chusmea a ver que hacen los muchachos en el micro. El número cuatro se muestra por las ventanillas mientras toma champagne del pico. El número cinco no sabe ni entiende nada:¿MANEJA OTTO EL AUTOBÚS?, dice luego de mirar el 1114 y de continuar agitando su botella de vodka moviendo su brazo derecho. El chofer del micro oficial tampoco entiende demasiado. La caravana comienza a atravesar los arcos y los puentes. El puente cinco es muy angosto. El puente seis es dfícil de ser superado fácilmente si van dos autos, uno al lado del otro. En el siete los micros empiezan a caer estúpida y absurdamente, rompiendo las vallas de defensa. Los autos siguen de largo mirando como caen los 9 ómnibus. La prensa llega mas rápido, porque son morbosos y no policias ni periodistas deportivos. Ese abismo se convierte en catarata, y la espera será larga.

sábado, 7 de junio de 2008

Trabajo en clase: Rítmo (Texto producido teniendo en cuenta un escrito de Samuel Beckett)

Elemento elegido:
Aire

Elemento relacionado al nivel de lo metafórico o al nivel de lo concreto:
Avión

Significados y significantes:
Aviación
Sanción
Misión
Intuición
Decisión
Actuación
Actos
Pactos
Pactado
Aprobado
Vado
Varios

Aparato
Asiento
Viaje
Volar
Aviación
Ayuda
Horror
Ausente
Aves
Miedo
Acción
Turbinas
Fallas

Texto:
Ausente en viajes en el aire, miente en esferas de la misión;
Volar siente en sus partes, y va en busca de esa aviación.

Mirar inerte a las artes, como meros pasajeros de la intuición;
Miedo pacta, y parte hacia Marte, Mira un acto, una acción.
Riesgo incita a sus lados, varios rostros de omisión.

La ayuda no revela el riesgo, siempre la probabilidad de sanción.

Miedo pacta, y parate ninguna parte, pasado sin actuación.
Riesgo ofrece en sus alas, varios rostros de horror.
Ausente para siempre, misión ausente. Atado a actos de horror.

Citas de Daniel Cassany en “Describir el escribir”

  • Métodos.

En el análisis introspectivo los escritores recuerdan, describen y analizan ellos mismo lo que han estado haciendo mientras componían el texto.
En el análisis protocolario los escritores no analizan ni juzgan lo que han he
cho, sino que sólo lo verbalizan mientras lo están haciendo. También se les pide que escriban un texto, pero en lugar de esperar hasta el final para hablar, han de decir en voz alta todo lo que hacen en el momento en que lo hacen.

  • El modelo.

El modelo de Flower y Hayes (1981) consta de tres grandes unidades: la situación de comunicación (la labor de ambientación), la memoria a largo plazo del escritor y los procesos de escritura.

  • El proceso de escribir.

Este se compone de tres procesos mentales de escritura planificar, redactar y examinar eso que se creó. Además esta el monitor, un mecanismo de control que ayuda a regular la puesta en funcionamiento de cada uno de los procesos nombrados.

La composición es un proceso de pensamiento dirigido por una red de objetivos. Los planes del texto que diseña el escritor compiten con los conocimientos de la memoria a largo plazo y con el texto que se va gestando para dirigir el proceso de composición. Durante el proceso de composición se producen actos de aprendizaje. El escritor aprende cosas que utilizará después para regenerar los objetivos y los planes del texto. Se considera que el pensamiento creativo o la inventiva del escritor reside precisamente en la habilidad de explorar un tema, desarrollarlo y formar conceptos nuevos que regeneran los primeros.

viernes, 6 de junio de 2008

Jaime Rest: El cuento tradicional y moderno. Antología. Estudio preliminar:

Poe denominó al cuento en 1842 como la pieza de ficción en prosa cuya brevedad permite leerla de un tirón, ininterrumpidamente.

En sus comienzos medievales la situación fue harto diferente. En su momento lo conocían como un conjunto de manifestaciones literarias divergentes e insulares que se repartían en las muy diversas categorías de exempla, fabilaux e infinidad de otras especies. La unificación del término fue gracias al crecimiento del relato breve en toda Europa a partir del romanticismo en la primera mitad del siglo XIX.

La cultura medieval se sustenta en la autoridad, por lo que hasta la validez de una anécdota ficticia, resultaba proporcionalmente persuasiva al volumen de sus “antecedentes”. Al contrario, la óptica moderna es individualista: No solo la manera de encarar el relato sino también el asunto son personales.

Propp ha centrado el análisis morfológico del relato folklórico: el cuento tradicional se organiza en cuanto a la anécdota. Un encadenamiento de acciones que en sus expresiones más primitivas se encuentra escueto y lineal. La narración fáctica tiende a lo maravilloso y a lo realista (verosímil y cotidiano).

La brevedad del cuento radicaba en que el encadenamiento de acciones se agotaba en tal extensión.

Tarjetas del escritorio virtual

Primeras tarjetas

  • Que no me domine el Word y su diccionario
  • Que no me dominen las ganas de descansar y que la vagancia no termine cuando hay que entregar.
  • No llegar siempre a lugares comunes, innovar.

jueves, 5 de junio de 2008

Dialogando con Piglia: Formas Breves. Tesis sobre el cuento

  • Piglia habla de una Primera tesis: dice que un cuento siempre cuenta dos historias

El cuento clásico narra en primer plano la historia 1 y construye en secreto la historia 2.

El arte del cuentista consiste en saber cifrar la historia 2 en los intersticios de la historia.

Cada una de las dos historias se cuenta de un modo distinto.

Los puntos de cruce son el fundamento de la construcción.

  • Segunda tesis: la historia secreta es la clave de la forma del cuento.

La versión moderna del cuento abandona el final sorpresivo y la estructura cerrada; trabaja la tensión entre las dos historias sin resolverla nunca.

La historia secreta se construye con lo no dicho, con el sobreentendido y la alusión.

Kafka cuenta con claridad y sencillez la historia secreta y narra sigilosamente la historia visible hasta convertirla en algo enigmático y oscuro. Esa inversión funda lo "kafkiano".

El cuento se construye para hacer aparecer artificialmente algo que estaba oculto.

Reproduce la búsqueda siempre renovada de una experiencia única que nos permita ver, bajo la superficie opaca de la vida, una verdad secreta.

viernes, 30 de mayo de 2008

Tres cuentos, seis historias

La consigna es clara. Desarrollar una hipótesis de lector en torno a cuáles son las historias 1 y 2 en los cuentos de Walsh ("Fotos") y Salinger ("Un día perfecto para el pez banana" y "El hombre que ríe").

La respuesta es concreta.

Piglia habla de que un cuento siempre cuenta con dos historias, esta ultima cifrada dentro de la historia uno.

En "Fotos", la historia uno es la de Jacinto. La dos es su visión en paralelo de la vida de Mauricio, plasmada en el desparpajo de su vida con respecto a la estructurada nueva vida de un futuro Jacinto abogado.

En "Un día perfecto para el pez banana", la historia uno es la de la esposa de Seymour y sus miedos. La historia dos es la historia interna, el vacío, el punto de vista de las cosas del propio Seymour, plasmada en la atormentada teoría de los peces.

En "El hombre que ríe", la historia uno es la del protagonista, y su club de los comanches. La dos es la paranoia interna del jefe y su historia de amor, desenvuelta en el cuento del hombre de la boca deforme y un inesperado interes del niño por la muchacha.

En la próxima entrada dialogaré con las citas.