Mostrando entradas con la etiqueta crónicas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta crónicas. Mostrar todas las entradas

jueves, 12 de junio de 2008

Crítica a la crónica de un compañero.

Crítica a la crónica del compañero: "De Tizas y Barbijos", la crónica de Mauro Gasparini.

Permisa uno cumplida: Mauro logra que el lector pueda conocer una faceta desconocida de un lugar que bien o mal todas las personas conocemos, por lo menos de haberlo oído nombrar en los medios de comunicación o por alguna persona cercana a nuestro entorno. Todos alguna vez escuchamos del trato y la excelencia de un hospital publico dedicado al cuidado de niños como el Juan Pedro Garrahan.

Premisa dos cumplida: La reseña histórica es completa y ayuda a la introducción al tema, no se excede ni tampoco da la sensación de ser escasa.

Premisa tres cumplida: Las metáforas están a la orden del día como en toda su escritura, y funcionan a la perfección como inductoras a la descripción.

Premisa cuatro cumplida: Logra que hay una ida y vuelta en la temporalidad, y que terminemos, gracias a eso entendiendo muchas cosas y logrando una integral visión de la escuela y las obras artísticas a las que alcanzan los alumnos.

Premisa cinco, con calificación pendiente: ¿Y? ¿Qué pasa con ellos? Se queda en la mera información, descripción y en el reportaje, en los planes y en las anécdotas, pero no se repregunta, no se juega, no se arriesga, no busca nada más.

Mauro cumple con 90% de la consigna, le falta un plus, le falta la cuota ensayística que requiere el texto: Le faltan pocas cosas: a mi modo de ver, una crónica esta completa cuando aparecen otros rasgos de la escritura incluidos, porque como decía Capote, uno logra una buena escritura una vez que consigue aunar todos los géneros literarios. A mauro le faltó un poquito, no mucho, por igualmente el objetivo está cumplido.

miércoles, 11 de junio de 2008

De Tizas y Barbijos - Crónica de Mauro Gasparini

Desciendo del colectivo, y mientras voy buscando los cuestionarios preparados doy con una bandera argentina, que flamea, en el mástil de las afueras del hospital. Hacia ambos lados, venden juguetes, y padres juegan con sus chicos, esperando su turno, observando todo a su alrededor. La mayoría de las personas que concurren al Hospital Garrahan provienen del interior del país. Se asombran con las transitadas calles que dan al patio del recinto. Con la peregrinación de autos que van y vienen, en una especie de caos, paradójicamente ordenado.

No muchos saben que dentro del establecimiento, se encuentra funcionando una escuela. Desde hace casi dos décadas la Escuela hospitalaria N°2 Dr. Juan P. Garrahan, se mantiene activa, de lunes a sábados, gracias a la colaboración del Estado y a la buena voluntad de personas que con sus granitos de arena, ya han logrado conformar una linda cordillera. Digo cordillera y no montaña, porque son grupos de gente que a veces, sin nada en común los que desde diferentes lugares, aportan para el crecimiento de la escuela y de la educación de los casi 4000 chicos que, anualmente reciben clases.

Un peu d´histoire

Las escuelas hospitalarias emergieron con gran fuerza – cuenta Marta Gallardo, directora del establecimiento - luego de la segunda guerra mundial, especialmente en Francia, donde quedan muchos chicos internados, y se plantea la necesidad de proseguir con su educación. En nuestro país, este proyecto se remonta al año 1937, y en 1943 se legitima creándose la primera escuela hospitalaria. Durante el gobierno de facto de Jorge Rafael Videla se produce un quiebre, cuando se considera que son innecesarias, y se cierran muchas escuelas. Las gestiones políticas eligen (aunque no debería ser así) favorecer o no a las políticas educativas. Desde que se recuperó la democracia nos hallamos en un punto muy importante de crecimiento y desarrollo para las escuelas hospitalarias. A fines de la década del 80, nace la Escuela hospitalaria N°2, basándose, como todas en el ejemplo de la escuela N°1 Ricardo Gutiérrez, que desde 1945 funciona en el hospital homónimo.

El futuro se construye aquí

Luego de ingresar por una de las puertas principales del hospital, atravieso una especie de boulevard, conformado, por salas de atención e informes, rodeadas de butacas dispuestas como en un cine. Pero aquí no se proyectan películas. En este lugar se llevan a cabo acciones de todo tipo para conformar un futuro, antes que todo posible, y luego digno, para los millares de chicos que son atendidos por mes en él, considerado uno de los 3 mejores hospitales pediátricos a nivel mundial. Tal es el reconocimiento que este lugar otorga, que como queda reflejado en el testimonio de Darío Santoro, uno de los docentes, quien comenta que “(…) cuenta con los mejores médicos, que no están por el sueldo, sino por la chapa que les da el hospital”.

Al terminar el pasillo principal, llego a una sala donde se hace una bifurcación y tengo ahora, que elegir que camino seguir. Dos instituciones se encuentran en el seno del hospital. A mi izquierda, la religión en una pequeña capilla, humilde, pero valiosa (Dios, eternamente privilegió la fe por sobre la pompa). A mi derecha, la educación, giro hacia ese lado, y digo presente, cuando los maestros miraban sus relojes, comprendiendo que era hora de comenzar con las entrevistas, que se sucederían ese día. Asisto ahora a clases, sobre educación en derechos humanos, moral, solidaridad y enfrentamiento de adversidades.

- ¿Dónde están las demás aulas? – Pregunté al ver solo una pequeña sala de un lado, y la dirección del otro.

Todos se reían y me dijeron que no había más. Comprendí que había casi tantas aulas como habitaciones tenía el hospital, ya que pocos eran los alumnos en condiciones de trasladarse todos los días hasta la pequeña sala en la que yo me encontraba. Ahí supe que los docentes se dividían según sectores diferenciados por la patología de los pacientes – alumnos. Una gran diferencia y difícil de superar por parte de los maestros es la que se produce cuando se pasa del clásico “7mo B” a, la habitación 230 del sector de diálisis.

La maestra de plástica Liliana Esteban refleja este tema al decir que “Desde el punto de vista docente cambia bastante la cosa... porque entras en la sala y tenés ocho camas de cada lado y en el lugar estás vos, los padres, las enfermeras, los técnicos y el médico que entra y sale. Te acostumbras, ya que todo forma parte de la situación. Una como docente está acostumbrada a entrar al aula y tener a los 20 chicos sentados en sus respectivos asientos y vos sola frente a ellos”. Enseguida aclara que se acostumbró y que en su profesión considera a todo positivo, en cuanto a que se establecen vínculos muy cercanos con sus alumnos, que se siente importante conteniéndolos y que, por sobre todas las cosas, su tarea les da fuerzas a los chicos para pelear contra sus enfermedades.

El lado sano de los chicos

En la charla con el grupo de entrevistados, con mates de por medio, conversamos sobre los objetivos de la escuelita. Aparecieron como los más importantes: el garantizar la igualdad de oportunidades al niño hospitalizado, a través de una mejor calidad de educación, adecuando el servicio a sus necesidades educativas especiales. Para lograr eso se enfatiza en el hecho de, antes que nada, proporcionar de una excelente capacitación al docente, adecuándolo al tiempo y espacio en el que desarrollará su tarea para garantizar prácticas docentes acordes al perfil de la población escolar. Otro de los objetivos principales es el fomentar espacios de participación comunitaria para que los alumnos, docentes y familiares compartan tiempo y proyectos. Este último es muy importante ya que entre todos, se ayudan mutuamente para superar las diversas crisis que se hacen presentes en el proceso de recuperación del niño que esta afectado por alguna enfermedad. Los niños, presa de su patología luchan como pueden contra ellas, con ayuda de los médicos y familiares. Familiares que parecen y se comportan como personas de acero, pero son de cristal, muchas veces se quiebran. Por eso el hospital cuenta con un grupo de psicólogos quienes también brindan su apoyo a maestros. Maestros que se encuentran con un rol que no es el que atañe a priori a su profesión, o quizás si, pero que aparece en el hospital en un grado mayor: el brindar contención emocional, y además de educar, darle fuerzas a los alumnos para salir adelante, y luchar por vivir.

En el medio de la charla, Liliana nos habló sobre su teoría del “Lado sano de los chicos”. Para el chico la escuela es su lado sano. Que los niños tienen ganas de hacer los deberes porque según su concepción, los niños sanos no hacen deberes, entonces el ir a la escuela y aprender, los ayuda a pensarse a ellos mismos como chicos sanos.

A medida que recorro nuevas instalaciones en el hospital, observo que hay una salita multifunción. Funciona como sala de informática, biblioteca y conservatorio. Cuando le pregunto a Darío sobre los libros, me contesta que reciben muchas donaciones, entre ellas nos cita la de Daniel Filmus (ex ministro de educación de la Nación Argentina) “…esos libros de ahí arriba, los trajo Filmus (dice señalando la biblioteca). Nosotros le dijimos al ministro, que los chicos muchas veces no devuelven los libros y el nos respondió que estaba perfecto que era lo que buscaban al donarlos”. Esta anécdota refleja lo importante que es para la institución, que no todo quede ahí, sino que la escuela sirva para ayudar a los chicos a reincorporarse a otras y a no perder su año lectivo. Al mostrarme Darío los boletines, observo que se manejan como cualquier otra escuela pública, las mismas materias cada una con su nota correspondiente y su plan de trabajo, el cual obviamente se adecua a cada situación.

El arte por el arte…y algo más

Los dibujos de los chicos cubren, las paredes del hospital, decoran las habitaciones y marcan el territorio de lo que les pertenece en las aulas, en su espacio, donde son libres, donde aprenden y enseñan. Donde los colores los ayudaron durante años a evadirse, a pensar en un lugar mejor, a castigar con amnesia a sus dolores. En el aula principal, se observan, personas, animales, casas, paisajes, dotados del más perfecto realismo, el que sale de la mente de los niños. Al fin y al cabo, no hay más realismo que su ficción. Los lápices esperan ordenados, que los desordenen para su felicidad. Todo está en calma y reina un ambiente manso que roza lo aburrido. Salgo de la sala y voy a la dirección. La directora me hace ver la gran importancia que se le da al arte cuando me muestra que casi la mitad de los docentes se reparten entre tareas como talleres de teatro, artes plásticas y música. “Es muy fuerte para los chicos luego de una muestra, convencerse a ellos mismos de lo que lograron y eso les fortalece mucho el autoestima”, comenta uno de los maestros, mientras otros sonríen asintiendo con la cabeza. “Además (comenta otro), es muy importante también para los padres, a ellos también les da fuerzas y los enorgullece el ver las cosas que hacen sus hijos”. Y con razón – pienso -, debe ser una experiencia muy fuerte estar presente en la pelea de tu hijo por vivir, y verlo, empeñarse además por dibujar y hacer cosas que lo hacen feliz.

Dos semanas después de mi paso por el hospital, se organizaría una muestra conjunta de dibujos realizados por los chicos y, una puesta en escena de una obra de teatro también llevada a cabo por ellos.

Anécdotas y reflexiones

Para finalizar la crónica decidí incluir anécdotas para acercarnos aún más al hospital, y ver también desde otra óptica al mismo. En lo general son temas que marcan un continuará. Esta crónica tiene como uno de sus propósitos el plantearse como la rama de un árbol. A través de testimonios, expondré temas que si bien no serán tratados, son de interés para futuros trabajos. A pesar de no relacionarse específicamente con la escuelita, fue gracias a ella que di con estas nuevas extensiones del árbol.

Geografía y antropología: Está el caso de la descentralización de los centros de tratamiento, tema que fue planteado por los mismos maestros y no por las autoridades del hospital. Santoro, es quién plantea esta cuestión al exponer que: “(…) hay que descentralizar el Garrahan. No puede ser un único hospital y que vengan chicos de Jujuy o de Tierra del Fuego. Tiene que haber un hospital pediátrico de complejidad, en el norte, y otro en el sur de nuestro país. (…) es muy difícil para los chicos de las provincias adaptarse a lo que es el clima; las calles mismas los aterrorizan y el movimiento social es tan grande, que se sienten aturdidos.” Pero no es el único testimonio sobre este tema, la directora de la escuela nos hablaba, desde otra perspectiva de chicos que vienen de otros lados “Un chico viene del Paraná, pero allá no se quiere atender, prefiere las cinco horas de viaje en ambulancia. Cinco de ida y cinco de vuelta, y no ir al hospital de su provincia. Él acá se siente contenido y esperaba no tener que irse”. Eso habla del nivel de contención que se busca establecer.

Medio ambiente y salud: “Hay muchos chicos que vienen de Misiones, por trasplante hepático, porque en el río están tirando cromo. Es decir, que no puede ser que vengan para trasplante porque hay personas que están contaminando los ríos con un metal pesado. Las personas toman esa agua y terminan con cáncer. Por otro lado, en Ezeiza enterraron material radioactivo de la central atómica y todos los que llegan de esa zona, vienen con un altísimo grado de contaminación radiactiva y eso es infalible. No hay nadie que se salve de eso”. Fuerte testimonio de uno de los maestros, que prefirió resguardar su identidad.

Matemáticas: La institución educativa se mantiene por medio del gobierno, y donaciones de terceros, quienes además de dinero, aportan, muebles, materiales de construcción, libros y todo lo que la escuelita necesite para llevar a cabo sus clases.

Historia: Vuelva a comenzar con la lectura de la crónica.


Esta entrada fue a modo ilustrativo.

En la próxima entrada , la critica de esta crónica.

lunes, 9 de junio de 2008

Fenómenos populares: “Mezclemos nuestros colores”

Crónica de un sábado diferente. Miranda en Obras. 7 de junio de 2008

Es martes y llegan al mail de la radio las acreditaciones para la cobertura del show de Miranda en Obras Sanitarias, el ahora llamado “Estadio Pepsi Music” o “ el templo del pop” (paradójico rótulo, ya que en las próximas semanas tocarán Joe Satriani, Carajo y Almafuerte, entre otras figuras del rock).

Primero nos miramos con mis compañeros del programa cara a cara, con las cejas extendidas, con cara rara…, pero después dijimos… ¡Y si,… vamos!

Desde el 2003 que no veía un show de la banda, época en la que aún estaba en la secundaria y ellos tocaban en el teatro del Ateneo Don Bosco, en Bernal. En esa época me gusta el género electro pop, y Miranda! era un exponente, por eso alguna vez los ví; Pero ellos ahora han encontrado su lugar al margen de esa movida.

No los volví a ver más, salvo algún show fugaz en alguna discoteca a principios de 2005 (ya practicaban ese marcado rito de bailanteros o cuarteteros, eso de pasar por 5 o 6 discotecas en una noche), un poco por descreimiento, un poco porque se volvieron extremadamente populares (mi teoría es firme, si los conoce tu abuela ya pasan una barrera de la que es difícil regresar), un poco porque ya no me divierte verlos, un poco por todo.

Nos bajamos del 130 en Libertador al 7300. Ya en el ómnibus había niñas enardecidas, muchas de ellas junto a sus madres. En el stand de prensa nos dicen que solo tenemos “cobertura” y que no pasaremos ni al campo, ni al Vip, solo a la general, la popu. Nuestro talante cambió: pasó de la risa al disimulo gestual, a la cara larga.

El programa fue respetado. Comenzaron puntuales a las nueve, cuando en las tribunas las chicas agitaban unos tubitos fluorescentes que regalaba un pelado encargado de la seguridad, que los sacaba de una bolsa de consorcio repleta. Las luces se apagaron y los artistas comenzaron la catarata de éxitos. La misma catarata la sufrieron después los fans más ortodoxos, los que estaban en el campo, delante de todo: La cortina de humo, uno de los efectos más preparados de la noche, bajaba como cascada de agua, e hizo que estos retrocedieran muchos metros porque se comenzaban a asfixiar.

Las bolas de espejos reflejaban los láseres que emanaban del techo, al ritmo de Don, Prisionero, Navidad, El Profe, Hola, Yo te diré y varios otros éxitos que poseen, con solo tres discos de estudio editados y casi todos provenientes de los últimos dos oficiales: Sin Restricciones (2004) y El Disco De Tu Corazón (2007). Estos dos larga duración les procuraron el salto a la popularidad, y les ayudó a recibir a un nuevo publico: niñas de entre 10 y 18 años, de toda clase y rango social, que, por transición, colaboraron a hacer que la banda llegara a coquetear con ritmos mucho (muchísimo) más populares como la bachata o la cumbia (ver Perfecta o No Me Celes)o que haga en vivo cobres de temas bailables como “La isla del sol”.

Temas que jamás se les hubiera ocurrido incluir en el primer Lp (Es mentira, 2002) icono del electro-pop de culto de principios de los 2000: de ese disco, esta noche, solo se despacharon con Romix, Agua e increíblemente con Bailarina, aquel tema que fue el primer corte, el tema que presento en sociedad a la banda, con un video lleno de naranja, lleno de ambigüedad y electrónica, que surfeaba sin rumbo en las madrugadas del 2000 por Mtv; Aquél video cuya canción rezaba “mezclemos nuestros colores”, aquel video que no se imaginaba que la banda de Ale Sergi, Lolo, Juli Gattas y Monoto pudiera haber vendido miles de discos en toda Latinoamérica a través de una multinacional, que no se imaginaba que hoy pudieran estar haciendo cumbia, en Obras, con un ballet bizarro de fondo (integrado por integrantes de todas las tribus urbanas y hasta un caracterizado travesti) y siendo observado un publico repleto de pre-teens con sus mamás coreando en sus espaldas.

martes, 20 de mayo de 2008

Reflexión sobre el género crónica

Ya decía Ulibarri que no debemos escribir todo lo que vemos, sino lo que sentimos conveniente trasmitir. Creo que la importancia de una crónica pasa por ese lado: el de intentar plasmar la impronta del momento y utilizar estrategias para que el lector se sienta informado y a gusto al deslizarse por la lectura. Fabián Polosecki hablaba de contar historias buscando “lo extraordinario en lo cotidiano”; Me parece que el trabajo del cronista consta de eso, relatar desde el trabajo de resaltar las pequeñeces que hacen al todo, siempre buscándolas en las cosas más simples, y de paso, trabajar cierta estética para que el lector se sienta atraído y pueda satisfacer sus ansias de conocimiento. Muchos autores de la “Argentina Crónica” hablan de suplir con palabras lo que otros medios de comunicación brindan con imágenes o sonidos. Estoy de acuerdo en parte con ese supuesto. Es muy difícil llenar el agujero de la imagen y el sonido con la mera palabra: hay que tener una percepción muy sutil de las cosas para no dejar librado al azar ningún aspecto como lo hace con fuerza la imagen. Por eso el video-clip es tan audaz y categórico; llena todos los vacíos mediante la imagen y el sonido. Por eso Truman Capote lograba esa contundencia en sus escritos, el tenía un poder de descripción y síntesis conjuntas inigualable que se asemejaba a la descripción concreta e irrefutable de una imagen auténtica, y no de una representación o solo un aspecto de la misma.

Sabemos que tenemos varias premisas frente a la producción de una crónica: antes de empezar, debemos ver hacia que público va a estar apuntada y desde que perspectiva la vamos a encarar. Luego estar a atentos a todos los detalles que nos pueda brindar el trabajo de campo, la entrevista, la fotografía física y mental, la atención, los detalles y la selección de las palabras por parte de los canales de envió de información: ¿Qué nos quieren comunicar los carteles, los entrevistados, los discursos, la disposición de los objetos, los colores, las señales de status, etc.?

Finalmente tratar de congeniar los diferentes aspectos conseguidos y plasmarlos al papel, mezclando géneros y logrando una amalgama cubista, y además pensando que será leído por alguien en diferentes momentos, por lo que debemos pensar en el paso del tiempo y en la misma temporalidad; Resignificar las respuestas y conseguir climas, que son parte de todo una clave tonal que debe tener el texto.

Es sabido que en nuestro país es muy difícil hacer una investigación duradera si uno no es un periodista free lance. El blog de autor y la crónica de autor son vehículos que refrescan y potencian la idea del cronista libre. Trabajar con tiempo es fundamental, cosa que los diarios no buscan. Caparrós hablaba del intento fracasado de atrapar el tiempo. Yo creo que algo de eso hay: por lo menos dejar las temporalidades marcadas y plasmar un reflejo de época en un lugar determinado, lo cual será difícil de comunicar en otra forma y en otro lugar espacio temporal. Y ese tiempo esta reflejado en el aire de la nota. El aire se consigue mediante la estructura eficaz, para poder respirar, para la pelota, pensar y continuar. Esos silencios que usaba Polo en sus programas eran el tiempo justo para pensar, no repreguntar ni aturdir, recapitular y volver a empezar. Muchas veces estaba en el barrio, o en lo marginal de la ciudad, buscando esos detalles que hacen a la historia que se quiere narrar. Es en esa marginalidad en la que es más fácil encontrar esos indicios que ayudan en las crónicas.

sábado, 17 de mayo de 2008

Lunes, crónica cultural sobre R. Walsh

Es lunes, y el aire parece continuar viseado por el aroma a fin de semana. Ya pasó el día de trabajo y la noche está cada vez más cerca; es una oscuridad prematura, una muestra de que la etapa del año en que las noches comienzan a ser mas largas ya está entre nosotros. La cita era promediando las 5. Llego tarde. Me ubico al fondo, donde nadie me ve. Alguien muy puntual no toleraría haberme visto llegar tarde; sea cual fuere el lugar al que yo asista, sería vapuleado con como “la próxima manejá mejor los tiempos, nene”. Pero yo soy el rey de los impuntuales, el mundo me hizo así. La presentación de la muestra sobre Rodolfo Walsh había tomado su curso. Me doy cuenta de que no me perdí mucho por haber tenido prácticamente media hora de retraso. Quizás llegar media hora tarde si hubiera sido importante y de vida o muerte para Carlitos Lizaso, quien fue a escuchar la pelea principal a la casa de Di Chiano y terminó siendo fusilado en un basural de José León Suárez.

Son esos diferentes manejos de los tiempos, esas decisiones en las que nos vemos envueltos miles de veces cada día, sumado a ciertos infortunios y otros defasajes en las temporalidades, son los que pueden marcar a fuego una historia. Ese tipo de historias son las retratadas por Walsh. Las historias verdaderas que pueden convertirse en novelas increíbles, demostrando que muchas veces la realidad y la observación son amigas intimas viviendo una aventura que traspasa la barrera de una simple crónica y que puede convertirse en un texto de investigación. Datos como el que alguna vez recibió Walsh y que rezaba: “hay un fusilado que vive”, pueden ser el punto de partida. Walsh ejercía la no ficción muchísimo antes de que en el norte hablaran de “new journalism”.

…………………

Esa noche, Sandra Capel (¡paradójicamente locutora del canal de noticias C5N!) recitó varios textos con el acompañamiento musical del violinista quilmeño Herman Ringer. La mujer lee con voz a mitad de camino entre grave y aguda, un capitulo de Operación Masacre. Es rubia y sus tonos son dignos de taller teatral. El diálogo es leído con cierto apuro y curiosamente por una sola persona, ella misma, afortunadamente sin cometer error alguno de interpretación. Le imprime pasión, pero demuestra que está presionada por un público que atentamente la observa, y por un violín que sin marcarle el compás acerca climas hostiles al relato. Concluye con un pedido de clemencia, unos de los tantos que hubo en esa fría madrugada de tricotas blancas manchadas de rojo y muchachos que se hacían los muertos, para no avispar a los policías militares que acataban incomprensibles órdenes. Yo disparo como si fuera uno de ellos, hacia un costado y me dispongo a leer la historieta de Solano López que recrea esos momentos en el basural, mientras recuerdo un documental en donde el recitado del capitulo era mucho mas pausado y realista.

…………………

Después habla el Vice-Decano de la UNLP. Luego, mientras yo registro con mi grabador las citas de textos que alguna vez escribió el autor, algo me indica que la presentación del la muestra itinerante llega a su fin. Todos se levantan y comienzan a desconcentrase mientras yo leo atentamente una de las gigantografías.

“Soy lento, he tardado quince años en pasar del mero nacionalismo a la izquierda; lustros en aprender a armar un cuento, a sentir la respiración de un texto; sé que me falta mucho para poder decir instantáneamente lo que quiero, en su forma óptima; pienso que la literatura es, entre otras cosas, un avance laborioso a través de la propia estupidez.”

Me quedo pensando un rato largo. La releo y e incluso la re-grabo para luego escucharla una y otra vez en mi casa. Mi voz no se asemeja a la del oriundo de Lamarque (Choele-Choel), me digo hacia adentro cuando escucho estas frases más tranquilo, recostado en mi cama, con un anotador en mis manos y los auriculares puestos; Es entonces cuando mi preocupación crece. Si Rodolfo todavía en esa época, con todo el bagaje con el que ya contaba, no había podido descifrar esos enigmas, porque yo iba a poder hacerlo. Buscando más tarde encontré que esta frase era precedida por el siguiente párrafo;

“En 1964 decidí que de todos mis oficios terrestres, el violento oficio de escritor era el que más me convenía. En la hipótesis de seguir escribiendo, lo que más necesito es una cuota generosa de tiempo.”

Todos necesitamos tiempo, es difícil cuando este escasea. La palabra crónica proviene de la palabra cronos, que significa tiempo. El tiempo siempre apremia, como en una partida de ajedrez donde luego de cada movimiento se frena el reloj. Hablando de movimientos, en la otra gigantografía estaba la respuesta ante lo que alguna vez se le preguntó: si se consideraba incluido en el Movimiento Peronista. En ese momento respondió:

“Si se admite que la antinomia básica del régimen, antiperonismo-peronismo, traduce la contradicción principal del sistema, opresores-oprimidos, yo no me voy a anotar en el bando de los opresores ni en el de los neutrales”.

Nunca lo ocultó, pero la respuesta era de alguna forma lapidaria, como muchas de sus afirmaciones. Me da alivio saber que siempre respetó sus convicciones. No me da alivio saber que nunca se supo más de el desde que envió una carta para quitar un velo que muchos no veían y otros no querían ver.

jueves, 1 de mayo de 2008

Introducción Crónica del Humo

Se repetía como un dejavú; tres de tres; La tercera vez en menos de quince días que entraba a la oficina antes de mi horario de ingreso al trabajo y la tercera vez que encuentro a alguno de los empleados sentado en un sillón, indignado, mientras observaba y escuchaba mediante el monitor de la PC la pagina de “TN en vivo”, que transmitía sin interrupciones desde un nuevo accidente en cadena en la ruta 9, una vez más a causa de la neblina. Para colmo, somos una empresa de turismo, y todo accidente donde hay micros involucrados, nos afecta. No comemos vidrio, eso era humo; ya los campesinos y los chóferes se exasperaron alguna vez, pero los pastizales se siguieron quemando sin ningún tipo de sobresaltos, por parte de aquellos que solo buscan un progreso económico plantando soja.

Determiné en ese instante que una nueva semana agitada comenzaba. Hubiera sido una como tantas otras, sino fuera por esa densa neblina que comenzaba a acompañarnos muy lentamente, pasando a ser parte de nuestra vida.

De un momento a otro logramos comprender que ya acompañaba nuestras mañanas, nuestras tardes…y hasta nuestras noches. Logramos comprender también, que no era algo momentáneo.

Las horas contaminadas pasaban como vagones de un tren que nunca terminaba, como un rezo que nunca era correspondido. Hemos sufrido situaciones peores, pero esta era gratuita, totalmente inmerecida, injusta, inicua, arbitraria, sin sentido, fuera de lugar.