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viernes, 27 de junio de 2008

Reflexión sobre el tema y estilo

Género Ensayo

Una vez leídos los ensayos propuestos, llego a la conclusión de que el ensayo es una narración que se basa en la explicación de un tema, quedándose en la mera reflexión y preguntándose muchas cosas que quizá jamás sean respondidas, y que solo pueden ser sentenciadas en un tratado. Un ensayo no es un comentario de escritura propia, a partir de la reflexión de otros (esos otros no necesariamente tienen que estar explícitos, aunque, por lo general, se los menciona con citas directas, indirectas o encubiertas o mediante interesantes intertextos). Un buen ensayo no escupe las ideas, las va hilvanando de manera en que se arme un rompecabezas, como sucede en la mayoría de los géneros. Capote hablaba de la sumatoria de géneros para lograr una gran escritura. Creo que Berger o Caparrós se exceden en el recurso y se van hacia la crónica, otros se escapan a la sentencia, al tratado. En cada ensayo debe haber una tesis donde se expliquen los temas a tratar y su síntesis necesaria. El género juega además un papel fundamental para el ejercicio y el desarrollo del pensamiento. Cuando Adorno, en "El ensayo como forma", señala el papel crítico de este tipo de escritura, lo que en verdad quiere marcar es la fuerza del ensayo como motor de la reflexión, y como este diluye las verdades establecidas. Los ensayistas saben que las verdades son provisionales, que toda doctrina contiene también su contraria, y por eso plantean sus ideas y marcan una postura, como mostrando una carta, como marcando territorio, como parándose en una determinada vereda. El ensayo, es el espejo del propio pensamiento. Es la gimnasia, el ejercicio puro de pensar.
Espero poder lograr el entretejido justo.

jueves, 26 de junio de 2008

Análisis de los ensayos propuestos

Quiero aclarar que a priori, estos escritos no me proporcionaron fundamentos para estar tranquilo y poder salir corriendo felizmente a escribir un ensayo. Luego con la lectura de textos como el de Flusser pude conocer más sobre la estructura del género.
Ítalo Calvino en ¿Qué nuevo era el Nuevo Mundo? hace descripciones y ahonda en los relatos y formula preguntas para redondear una idea el tema e invita a la reflexión por parte del lector.
En “Colección de arena” caracteriza a las personas a través de simples objetos que hay en las colecciones. Se queda la mayoría de las veces en la mera descripción, y las preguntas son vagas y poco existenciales.
John Berger en “El traje y la fotografía”, realiza un trabajo similar. Desde el comienzo presenta al tema y lo desarrolla, no dejando lugar a dudas, ilustrándolo mediante fotografías, disipando esas dudas con las mismas imágenes, los intertextos, e incluso respondiendo todas las interrogaciones que forja, haciendo que el lector vaya pensando las respuestas a medida que va avanzando en la lectura.
En “Persistente desaliento” Berger le da al ensayo un formato puro de crónica solo con intersticios de planteos o preguntas. Planta bandera en un lugar incomparablemente devastado y narra sus historias de sufrimiento e necesidad. Se habla de postales amargas, de catástrofe, aquellas que solo podemos comparar con las crónicas de Cristián Alarcón, ya sea en La Argentina Crónica o en su libro "Cuando me muera quiero que me toquen cumbia”. Lo border, la marginalidad siempre es atrapante como tema de una crónica. En este caso queda plasmada en ensayo.

Proceso de escritura

Reflexiones sobre el género ensayo

Textos de Adorno y Flusser

Con la lectura de los ensayos conseguí desasnarme de diferentes cuestiones referidas al contenido y la oralidad. Sin dudas el más clarificador fue el de Theodor Adorno, “El ensayo como forma”, del cual adquirí conceptos interesantes; el más importante de ellos es el referido al alcance del mismo ensayo y su crítica al sistema.

Este es un género que procura atención a la experiencia y a los indicios, porque hace referencia a la historia entera y no se queda en meras impresiones no vinculatorias. Adorno marca el papel crítico de este género y su fuerza como generador de la duda y la sospecha, de la reflexión y la repregunta, diluyendo verdades preestablecidas. Me quedo con esa idea de que el ensayo es el género o la forma crítica por excelencia, critica de la ideología, esa necesidad de experimentar y jugar con la caducidad de los pensamientos y los objetos.


Flusser en “Ensayos”, habla mediante un propio ensayo de los componentes que este debe contener. Menciona al rigor (validez) que debe tener un texto, y una procuración por los detalles (siempre volvemos a los indicios de Morelli, Holmes y Freud), y caracteriza dos tipos de corrientes: Tratados, cuando se habla de un estilo académico, donde el tema interesa, y donde se precisa de más esfuerzo. Y el ensayo, un estilo más “vivo” de escritura, donde se incluye algo de la experiencia del autor. El tema desarrollado se vive con el tema, y dialoga con los otros. Aquí no resuelve el tema, sino que lo transforma en un enigma.

Habla del riesgo dialéctico en un ensayo, el de perderse en su tema y poder así perder el tema principal, por una mera identificación con diversos aspectos. “el ensayo es la articulación de un pensamiento como punta de lanza de una existencia empañada”

Flusser deja el ensayo para las ciencias blandas ya que no resuelve, y a los tratados para las ciencias duras. La filosofía y las ciencias, dice, deambulan entre el tratado y ele ensayo. Si bien no resuelve, el ensayo tiene como atractivo que en que transforma su tema en enigma implicando en el a sus lectores.

lunes, 16 de junio de 2008

Reflexión género Narración

Cuando uno intenta escribir no hace más que plasmar el desarrollo de las ideas de las experiencias alguna vez vividas. Ya decían Alvarado y Yeannotegui que la narración se relaciona con el conocimiento que se adquiere a través de la experiencia. Si bien en todas las culturas hay narración, cada una tiene su propia forma de análisis e idiosincrasia. Las autoras afirman mediante una cita perteneciente a Hayden White que no hay cultura que no organice el conocimiento en forma narrativa y no lo transmita mediante relatos. Para benjamín, las buenas narraciones no interpretan los hechos que narran sino que dejan que quién lee encuentre el sentido y la enseñanza. Y que por eso las buenas narraciones resisten el paso del tiempo, porque cada vez los lectores les asignan un sentido diferente. El narrador claramente no es el autor, por lo que hay que diferenciarlos y eso nos cuesta. La sola existencia de un narrador en nuestros textos no debe inhibirnos al pensar lo que dirán los demás sobre nuestros propios textos y lo que pensamos, porque nuestros textos pasan a ser ajenos y ya no somos tampoco nosotros los protagonistas de los mismos. La narración impone coherencia a los hechos y eso ayuda a que la ilación sea más firme. Según Barthes, la existencia de catálisis demora a veces una lectura y todo se basa en una larga descripción que produce un desbalance y hace que pase todo a último momento, aspecto que creo yo no está mal, porque genera tensiones y suspenso, pero que también parece que el autor nunca terminaba de redondear la idea y la dilataba. Debemos saber para conocer ese aspecto que todo elemento dentro del relato tiene una función y que a veces una descripción más no es en vano, porque ayuda a seguir una línea y conseguir una verosimilitud, por lo que el uso de, por ejemplo, la Metonimia y metáfora son recursos siempre válidos como conectores o indicadores de realidad.

Es muy difícil lograr en los textos aquellos que manifestaba Piglia, las dos historias, y demostrar que la historia dos no es secreta, sino enigmática. De hecho no se si lo logré en mis escritos. Quien lo logra seguramente ya pasó la barrera del aprendizaje y la inhibición. Igualmente, como manifestaba Cortázar, uno jamás puede lograr describir la maravillosa, dulce y violenta sensación que se experimenta al escribir un cuento.

sábado, 14 de junio de 2008

Notas de lector sobre los textos de Rodolfo Walsh, parte 2

Nota de lector sobre el texto de Rodolfo Walsh incluido en “Los oficios terrestres”
  • Fotos

En fotos, R. W. Narra diferentes momentos de la historia de dos amigos de la infancia. En el texto, se va denotando la separación que los une. Si; se separan tanto en kilómetros e intelectualmente hablando que se unen más profundamente cuando se vuelven a reencontrar.

Hay mucha síntesis en el escrito, porque que hay mucha significación desde lo ausente, mucha elipsis, no hay mucha explicación. Varias veces se plasman diálogos o aperturas de nuevos ámbitos sin previo aviso y sin inferencia ni secuela.

Logra una linealidad haciendo un montaje de gran cantidad de objetos: Datos aislados, pequeñas anécdotas, cartas, poemas, notas periodísticas y pies de fotos entre otras cosas.

La historia es cronológica y está eslabonada. Es un texto muy fragmentario. Incursiona en discusiones sociales: Los géneros populares aquí están discutiéndose desde lo literario, se intenta mostrar el discurso de toda una clase social, la de los pueblos, la hacendada. En este texto no hay solo una historia social, sino también una historia individual.

Aquí, la historia uno es la de Jacinto. La dos es su visión en paralelo de la vida de Mauricio, plasmada en el desparpajo de la vida de este último, con respecto a la estructurada nueva vida profesional de Jacinto. La paradoja se adueña del texto cuando el doctorcito se queda con la chica codiciada del pueblo y el último amor del fotógrafo estrella. El golpe de efecto de la resolución es para nada predecible. La contradicción y la risa siempre presentes. El boticario se queda con el imperio fotográfico.

Notas de lector sobre los textos de Rodolfo Walsh

Los oficios terrestres y Nota al pie, de Un Kilo de oro

Los oficios terrestres

Una comilona gracias a la benevolencia de unas mujeres ajenas al orfanato pero vinculadas a la iglesia hace estallar de felicidad a los internos irlandeses. La contraposición se logra cuando hay que sacar la basura, que representa las penurias y la tristeza de la vuelta a la realidad. Los dos planos de la vida y una madre de por medio. La desilusión de un día que indefectiblemente se acaba, y que ojala no pudieran olvidar. Entre todo eso la relación de un interno con el otro, la ayuda y reciprocidad, las diferencias dejadas atrás. Gran observación y descripción en la larga escena del camino al basural. lograr detener el tiempo, crear un clima y una tensión en la lectura.

Nota al pie

Es una inmejorable narración desde el punto de vista estilístico. Totalmente innovador y creativo R. W. crea un método para que las notas al pie sean parte de una historia paralela sobre un traductor escritor de notas al pie que se suicida y las deja como carta de despedida a su patón dueño de la editorial. A medida que va avanzando el texto las notas que aparecen en cada hoja son más importantes en tamaño y trascendencia, por lo que la sorpresa va in crescendo, hasta que los motivos aparecen ya con notas de página completa. Linealidad y expectativa a flor de piel para un relato con final al principio y escaleras de narración, nivelándose hasta dar vuelta la taba.

viernes, 13 de junio de 2008

Notas Lector sobre los textos de Raymond Carver

Carver hace un profundo trabajo de descripción, llega a límites insospechados del trabajo en la imagen mental, plasma olores y ruidos como ninguno, pero no llega a satisfacerme como lector. Lo mismo me había pasado hace dos años en la Diplomatura, cuando lo tuvimos que leer para el taller de Ana Jusid. En esa oportunidad eran fragmentos de "Queres hacer el favor de callarte, por favor?". Cuando tuvimos que hacer un trabajo sobre esos textos, no me surgió otra cosa que criticarlos, quizá por el mero "realismo sucio" de la narrativa propia de Carver.

En esta oportunidad me pasa algo similar. No es lo mismo que con Walsh, por el que tengo admiración, y a quien vengo leyendo hace varios años. No me dio tan buena primera impresión como Salinger. En fin, no me gustó, por eso dilaté tanto esta entrada y por eso voy a ser breve en el análisis de cada uno de los tres cuentos.

¿Porque no bailáis?

Una pareja decide comprar los muebles de un anciano que realizaba una venta de garage, cuando se percatan que el anciano no solo era mal negociante sino que poco le importaba la venta en si y los invita a bailar a su jardín. El hombre no tenía rasgos de ser alguien agresivo, pero tampoco una persona muy cuerda. El hecho de ofrecer whisky a cada rato invierte en nosotros, los lectores, la probabilidad de que algo pase, algo no muy bueno. Pero no. Un cuento más que se queda en insinuaciones, en supuestos, en conjeturas, en “no-noticias”, “no-sucesos” y que libera la imaginación. Puede ser que a veces la imaginación se nos libera tanto que nos sentimos atrapados por no saber hasta donde llegar, o por tener demasiada libertad. La falta de límites muchas veces puede ser una cárcel, y de las peores. A veces lo importante es lograr imágenes y no concreciones, y lograr que los tiempos sean concretos para contribuir a la fluidez de los sucesos, y eso si Carver lo logra a la perfección.

De que hablamos cuando hablamos de amor

Primero el título me recuerda a Calamaro Andrés. El basamento del texto es el diálogo entre dos parejas que discuten sobre el amor. Lo interesante en este texto no es la resolución sino la significación de las frases y el dialogo en sí: cargadísimo de connotaciones, explicaciones, acotaciones y descripciones. Como en todos estos escritos de Carver, la supuesta historia dos nunca aparece, ni se nos da la pista para descubrirla. El alcohol y las relaciones son otra vez el eje circundante. La cocina a oscuras sí marca una idea. La de final. No sabemos de que tipo, si violento, sexual o simplemente se le acabó la resma al escritor.

Una cosa más

Básicamente la escena de una discusión entre tres partes. Una pareja y su hija. Una reseña de hechos a modos crónica que se convierte en diálogo, que se convierte en punto de vista, que se convierte en descripción, descripción exhaustiva como siempre, y como siempre no se que onda, porque el tipo se fue, pero nos e fue, les hizo algo, peor no les hizo nada, y otra vez la no-noticia, y no se me ocurre metafora o analogía de que puede ser. Impotencia para él, el de las iniciales, impotencia para mí por no saber.

Notas Lector sobre los textos de J. D. Salinger

Recuerdo una emisión de “Ver para leer”, el programa televisivo de Juan Sasturain, en el que este se paseaba por varias librerías en busca de un ejemplar inconseguible de “Los 9 cuentos de Salinger”, para regalárselo a su hija adolescente por motivo de su cumpleaños. No he tenido el gusto aún de leer el libro completo (digo el gusto porque hasta ahora tengo una muy buena impresión del autor), pero en mi opinión, creo que estos dos cuentos (“Un día perfecto para el pez plátano” y “El hombre que ríe”) son prefectos para ser leídos por adolescentes. El porqué de mi teoría se basa en que, en las dos historias, encontramos problemáticas profundas de ese período de la vida: En el primer cuento, el dolor de haber sido parte de una cruenta guerra y volver para contarlo, aún siendo muy joven, teniendo toda una vida por delante, y con la posibilidad de formar una familia; En el segundo porque se habla de desamores, desencantos e historias de amistad, vinculadas al esfuerzo y la fraternidad que existen en un grupo de amigos.

Trazo este paralelismo porque los dos cuentos se encuentran en los extremos de la adolescencia: Los muchachos del Club de los comanches en el principio, una etapa de descubrimiento y abandono de la inocencia, y al final de esa etapa las desventuras de un ex combatiente que comienza con su vida de adulto, “see more glass”.

Ahora lo entiendo a Sasturain, ya me doy cuenta porqué quería que su hija leyera esta obra.

Un día perfecto para el pez banana.

  • Aquí, a Seymour le sucede lo que a muchos ex combatientes. No aguantan el peso del pasado. De eso los argentinos sabemos bastante.

Salinger plantea de entrada el suspenso. Crea al comienzo una descripción fuerte de una situación de diálogo, la cual se encarga de explicar el contendido de la historia que luego se va a desatar. Anticipa situaciones en el tiempo, relativiza indicios.

Juega mucho con la representación de lo visual, y a la vez con todo aquello que se puede presentar como dudoso e incierto, con el descuido y con las situaciones azarosas o libradas a la disposición del destino.
Los diálogos son una excusa para llamar la atención ante cosas no muy interesantes o desviarla cuando suceden las verdaderamente importantes.

Se hace además una descripción (aquí no a modo de recuento o repaso) mediante detalles aislados de los que se desprenden suposiciones que luego no llegan a un puerto. A través de esos recursos es que el escritor logra mantener el hilo de la narración y al lector en vilo.

La historia dos (según los parámetros de la teoría de la doble historia de Piglia) es la historia interna del protagonista, el vacío, su particular manera de ver las cosas, plasmada en la atormentada teoría de los peces en el pozo.

El cinismo forma parte de la narrativa del autor. Asusta la escena de la niña jugando sola con un perfecto desconocido, que, para una sociedad pacata y conservadora, es (o era) un perfecto y potencial desquiciado. O al menos un desequilibrado a causa de un dolor inmenso que necesita atención. Sin dudas es un llamado de atención a esa problemática, que nunca cesa, porque el país del norte siempre esta involucrado en cuanto conflicto bélico se suscita, y no por casualidad.

El hombre que ríe

  • Aquí se juega con un paralelismo entre la “vida del jefe” y la vida de “el hombre que rie”. Los estados anímicos del primero influyen el historia ficcional y hace que se entrecrucen los finales trágicos. La vida de los niños queda marcada por imágenes indisolubles que les dejan una enseñanza y un sabor a estreno, mientras se navega entre la inocencia y la sorpresa.

El Club de los comanches es un equipo de niños o pre-adolescentes que se juntan en sus ratos libres a practicar actividades recreativas. El “jefe” los entretiene en los viajes hacia los campos deportivos con las historias de “El hombre que ríe“, un personaje de fábula que sortea problemas variados a causa de su marginalidad obligada, pero que la mayoría de las veces sale de los infortunios sin mayores problemas. Todo esto mediante una temporalidad lineal en el pasado, y la utilización de un narrador como protagonista. Hasta ahí la historia uno.

La historia dos es la paranoia interna del jefe y sus problemáticas de joven de clase media. La misma se ve desenvuelta y plasmada también en el cuento del “hombre de la boca deforme”, conformando una analogía de esa historia real.

La historia de amor agrava los problemas del muchacho (así como del personaje de fábula) ante una inocente mirada de los chicos. Los chicos creen que la muchacha que se suma al grupo es uno más, e increíblemente la integran. El jefe la integra con otros intereses. La felicidad reina en esos días, y el hombre que rie goza de un vigor inusitado. Hay además un inesperado interés por parte del niño para con la muchacha cuando este la ve triste, porque hay incertidumbre y hay una suerte de inocencia sobrevolando. Cuando las cosas se desencadenan, el hombre que rie agoniza y eso hace que se cierre una etapa.

lunes, 9 de junio de 2008

Texto de rítmo: Bing (Samuel Beckett, Relatos, 1965)

Descubro que tengo el texto Bing en en una carpeta, mezclado con textos del bloque entrevista.
Es el código 7102 , me dispongo a investigarlo, saco pocas conclusiones.

Bing
tiene correlación.
Bing va acomodando las palabras según la posición que falta ocupar.
Bing practicamente no omite.
Bing está lleno de imágenes.
Bing impacienta.
Bing habla de una agonía.
Bing muere al mismo tiempo que el hombre.

Walter Benjamín (1892-1940) Citas vinculadas a la problemática de la narración y de la experiencia.

El narrador (1936)


  • El narrador es una figura de por si alejada, que mantiene una distancia con el lector.
  • Cada vez es más raro encontrar gente que sepa contar bien algo
  • Cada vez es más frecuente que se vacile cuando se pide que se narre algo en voz alta.
  • La experiencia puede desaparecer. Un ejemplo lo da la gente que volvía enmudecida del campo de batalla. En lugar de retornar más ricos en experiencias comunicables, volvían empobrecidos.
  • “Cuando alguien realiza un viaje, puede contar algo”, dice un dicho popular, imaginando al narrador como alguien que viene de lejos. Pero con no menos placer se escucha al, que honestamente se ganó su sustento, sin abandonar la tierra de origen y conoce sus tradiciones e historias.
  • Presenta entonces dos ejemplos opuestos: Por un lado, al marino mercante y el otro por el agricultor sedentario.
  • En la Edad Media, se instauró una compenetración en la constitución artesanal. El maestro sedentario y los aprendices migrantes trabajaban en el mismo taller, y todo maestro había sido trabajador aprendiz migrantes antes de establecerse en su lugar de origen o lejos de allí. Para el campesino o marino convertido en maestro patriarcal de la narración, el taller medieval había servido de escuela secundaria: En ella se aunaba la noticia de la lejanía, tal como la refería el peregrino de retorno a casa, con la noticia del pasado que prefiere confiarse al sedentario.
  • Leskov innovo con una serie de escritos sobre la clase obrera, sobre el alcoholismo, sobre médicos policiales, sobre comerciantes desempleados, que son los precursores de sus narraciones.
  • Un rasgo característico de muchos narradores natos es una orientación hacia lo práctico, dando consejos o lecciones a los lectores sobre asuntos cotidianos: el consejo es sabiduría entretejida en los materiales de la vida vivida.
  • La narración no es moderna ni esta en decadencia, más bien es un efecto secundario de las fuerzas productivas históricas seculares, que paulatinamente desplazaron a la narración del ámbito del habla, y que a la vez hacen sentir una nueva belleza en lo que desaparece.
  • Lo que distingue a la novela de la narración (y de lo épico en su sentido más estricto), es su dependencia esencial del libro. La amplia difusión de la novela sólo se hizo posible gracias a la invención de la imprenta.
  • El narrador toma lo que narra de la experiencia; la suya propia o la transmitida, la toma a su vez, en experiencias de aquellos que escuchan su historia. El novelista, por su parte, sé ha segregado.
  • La novela, cuyos inicios se remontan a la antigüedad, requirió cientos de años, hasta toparse, en la incipiente burguesía, con los elementos que le sirvieron para florecer. Apenas sobrevenidos estos elementos, la narración comenzó, lentamente, a retraerse a lo arcaico; se apropió, en más de un sentido, del nuevo contenido, pero sin llegar a estar realmente determinado por éste.
  • La información cobra su recompensa exclusivamente en el instante en que es nueva. Sólo vive en ese instante, debe entregarse totalmente a él, y en él manifestarse. No así la narración pues no se agota. Mantiene sus fuerzas acumuladas, y es capaz de desplegarse pasado mucho tiempo.
  • La narración, es una forma artesanal de la comunicación.
  • El hombre de hoy ha logrado incluso abreviar la narración. Hemos visto el surgimiento de la “short story” que, apartado de la tradición oral, ya no permite la superposición de las capas finísimas y transparentes, constituyentes de la imagen más acertada del modo y manera en que la narración perfecta emerge de la estratificación de múltiples versiones sucesivas.
  • Desde hace una serie de siglos el concepto de muerte ha sufrido una pérdida de omnipresencia y plasticidad. Morir era antaño un proceso público y altamente ejemplar en la vida del individuo, pero en los tiempos modernos, es algo que se empuja cada vez más lejos del mundo perceptible de los vivos. La muerte es la sanción de todo lo que el narrador puede referir y ella es quien le presta autoridad. En otras palabras, sus historias nos remiten a la historia natural. Todo el que muere deja como herencia algo. Aunque sea historias.
  • Rara vez se toma en cuenta que la relación ingenua del oyente con el narrador está dominada por el interés de conservar lo narrado.
  • Todo aquel que escucha una historia, está en compañía del narrador; incluso el que lee, participa de esa compañía. Pero el lector de una novela está a solas, y más que todo otro lector.
  • El narrador es admitido junto al maestro y al sabio. Sabe consejos, pero no para algunos casos como el proverbio, sino para muchos, como el sabio.
  • En el narrador, lo sabido de escuchadas es incorporado a su propio ser. Su talento es de poder narrar su vida y su dignidad; la totalidad de su vida. El narrador es el hombre que permite que las llamas de su narración consuman por completo la mecha de su vida.(¡Alta metáfora!) El narrador es la figura en la que el justo se encuentra consigo mismo.

viernes, 6 de junio de 2008

Jaime Rest: El cuento tradicional y moderno. Antología. Estudio preliminar:

Poe denominó al cuento en 1842 como la pieza de ficción en prosa cuya brevedad permite leerla de un tirón, ininterrumpidamente.

En sus comienzos medievales la situación fue harto diferente. En su momento lo conocían como un conjunto de manifestaciones literarias divergentes e insulares que se repartían en las muy diversas categorías de exempla, fabilaux e infinidad de otras especies. La unificación del término fue gracias al crecimiento del relato breve en toda Europa a partir del romanticismo en la primera mitad del siglo XIX.

La cultura medieval se sustenta en la autoridad, por lo que hasta la validez de una anécdota ficticia, resultaba proporcionalmente persuasiva al volumen de sus “antecedentes”. Al contrario, la óptica moderna es individualista: No solo la manera de encarar el relato sino también el asunto son personales.

Propp ha centrado el análisis morfológico del relato folklórico: el cuento tradicional se organiza en cuanto a la anécdota. Un encadenamiento de acciones que en sus expresiones más primitivas se encuentra escueto y lineal. La narración fáctica tiende a lo maravilloso y a lo realista (verosímil y cotidiano).

La brevedad del cuento radicaba en que el encadenamiento de acciones se agotaba en tal extensión.

viernes, 30 de mayo de 2008

Tres cuentos, seis historias

La consigna es clara. Desarrollar una hipótesis de lector en torno a cuáles son las historias 1 y 2 en los cuentos de Walsh ("Fotos") y Salinger ("Un día perfecto para el pez banana" y "El hombre que ríe").

La respuesta es concreta.

Piglia habla de que un cuento siempre cuenta con dos historias, esta ultima cifrada dentro de la historia uno.

En "Fotos", la historia uno es la de Jacinto. La dos es su visión en paralelo de la vida de Mauricio, plasmada en el desparpajo de su vida con respecto a la estructurada nueva vida de un futuro Jacinto abogado.

En "Un día perfecto para el pez banana", la historia uno es la de la esposa de Seymour y sus miedos. La historia dos es la historia interna, el vacío, el punto de vista de las cosas del propio Seymour, plasmada en la atormentada teoría de los peces.

En "El hombre que ríe", la historia uno es la del protagonista, y su club de los comanches. La dos es la paranoia interna del jefe y su historia de amor, desenvuelta en el cuento del hombre de la boca deforme y un inesperado interes del niño por la muchacha.

En la próxima entrada dialogaré con las citas.

lunes, 26 de mayo de 2008

Lo mejor y lo peor del taller hasta el momento

Lo mejor : La relectura y la corrección mutua, ese trabajo en grupo que produce retroalimentación, me parece de lo más logrado de la cursada. Quizás nuestro grupo no haya tenido la regularidad necesaria para poder desasnarnos y compartir vivencias, errores y estancamientos, pero la unión con otros grupos nos sirvió para afianzarnos de todas maneras.
El diario de escritor, como ya dije varias veces, es un gran acierto, un recurso súper valioso para poder explayarnos y acercarnos a las nuevas tecnologías, ya que el tiempo apremia y estas avanzan y se hacen imprescindibles.
Me parece que lo ideal es que, en el blog, podamos escribir lo que sea como sea, dejar una impronta de lo que estamos viviendo, y crear escritos en base a eso si se puede. Lograr la mayor cantidad de producción escrita posible acorde a la vida estridente y agotadora que llevamos a diario y que a veces nos condiciona y nos impide hacernos cargo de un espacio, renovarlo y mantenerlo.
El Blog es importantísimo como conocimiento indiciario.
Otro avance en mi escritura, gracias al trabajo grupal y al sometimiento constante de prueba-error que nos plantea el curso, es el darse cuenta que los errores estaban y no los sabíamos subsanar. Con esto no quiero decir que hayamos mejorado cien por cien, pero vamos encaminados hacia una mejoría general.

Lo peor sin dudas son ciertas discusiones arraigadas y mal fundamentadas. Es excelente el método del foro de discusión y reenvío de mails que propone el grupo yahoo, pero como lo dice su titulo, es un ámbito de discusión, Y para discutir se deben plantear ideas claras y originales y fundamentar esos aspectos. Creo que fuimos unos pocos los que utilizamos como se debe el foro: Compartimos material y hablamos con fundamentos sobre discusiones de base, y hasta se organizó una fiesta de cumpleaños, cosa que muchos de los compañeros no supieron aprovechar. De última es un canal de comunicación únicamente, e incentiva esa misma audacia para congeniar respuestas que tengan un sustento. Para discusiones sin fundamentos existen otros espacios de oídos sordos, como la charla de café.

jueves, 22 de mayo de 2008

Un día de trabajo/Una hermosa niña

Notas de lector en base a textos de Truman Capote.

“Un día de trabajo” es una perfecta descripción de la vida de un personaje. El titulo me recuerda a programas en donde se muestra un día en la vida de un actor o una modelo: ya la temporalidad está marcada en ese título, por lo que, desde el vamos, hay un planteo de tiempo y espacio. Utiliza el recurso de incursionar en detalles físicos, para luego explicar otros aspectos más complejos. Hila los ejemplos, los mezcla con la propia narración utilizando terceras personas u otros recursos de mixtura. La estructura es temporal y va creando los suspensos necesarios como para ir atrapando. Crea climas y marca siempre el clima (meteorológico) para mostrar detalles y definir horarios. Se toman decisiones conjuntas que influyen en el texto y se intenta no ser redundante. El personaje va a al pasado muchas veces, y el narrador lo envía al pasado muchas otras: hay prolepsis y analepsis. Introduce el dialogo para incrementar el realismo. Descubrimos como se van llenando nuestros sentidos a través de sus palabras y como su pensamiento y su proceso creativo se llena a partir de las drogas. Demuestra como se internaliza una persona con sus desconocidos

En “Una hermosa niña”, lo dialogal convierte al texto en lo más parecido a una entrevista, o a mi entrevista sobre arte y transformación entregada en el anterior bloque. Utiliza el testimonio para mostrar, mediante el dialogo jugoso, como es vivida una situación no muy feliz, explicando como llega a la fuente y en que lugar la entrevista (si es que se quiere ver como una entrevista y no como un mero dialogo luego recordado y trascripto). Técnicamente, marca los limites y tiene muy bien delineada la estructura, que de por si es explicita.

miércoles, 21 de mayo de 2008

Prefacio/ Música para camaleones

Notas de lector en base a textos de Truman Capote.

En “Prefacio" encontramos una disposición muy especial para con el lector. No solo se habla del proceso de escritura, de las idas y vueltas en la vida de un escritor y las meras idas y vueltas en la vida, sino que también se demuestra y se explica un proceso de aprendizaje, lo que no es común encontrar en una introducción autobiográfica. Por lo general son datos que se esconden para no pecar de vanidoso o por simple vergüenza: habla del cierre de etapas, de la inspiración, del ejercicio de leerse y releerse, de la veta artística del periodismo y del género como límite y estrategia. Habla de la crisis como un límite de inspiración, y de la importancia de cruzar géneros para eludir el estancamiento creativo.

Aquí va y viene en la temporalidad, mostrando incluso adelantos de proyectos que el tiempo determinó que quedaran inconclusos o truncados.


“Música para camaleones”
es un texto con connotaciones visuales, en el que abundan las descripciones; los colores son exaltados al punto de la exageración en varios casos, pero Capote logra sin dudas delinear con facilidad, mediante pocos rasgos, los aspectos fundamentales del habitante de ese lugar. Utiliza una especie de entrevista encubierta para intentar agradar y encajar más fácilmente en el lugar de visita. Se mete en aspectos escabrosos y comete, porque no, algunos desatinos.

Aquí el autor lee al destino desde la vista de un perfecto extraño, desde la mirada del inmigrante, desde el desconocimiento, pero de igual manera retrata perfectamente la situación, y sus palabras son siempre las adecuadas para construir ese mundo. El espejo negro es un objeto que funciona en varios niveles de percepción, ya sea como anécdota que demuestra status, o como metáfora, hablando de las zonas oscuras de la entrevistada o incluso del entrevistador.

miércoles, 9 de abril de 2008

Notas de Lector: La Argentina Crónica.Partes.2/3

Crónica 2 Un día en la vida de Pepita la pistolera – Cristian Alarcón (la madama del caso Cabezas)

En este relato encontramos un dialogo más intimista y personal, con tono de confesión mas que de respuesta útil y concreta. Hay nuevamente un discurso de sometimiento como el primer y el tercer texto (los someten para que se rían, y los someten porque piensan diferente), ella se sentía resignada hacia ese sometimiento. Hay también un constante exceso en la descripción, que hace que todo suene a crónica macabra o intento de demostrar un nivel económico o una marca de época. Aquí hay un solo entrevistado que se abre y juega con los limites, rogando que se guarden los códigos.

Crónica 3: El caso Poblete. La fuerza del cariño – Leila Guerreiro (desaparecidos)

En el caso de la crónica de Guerreiro es diferente, porque el testimonio fuerte no es uno, como sucede en el caso anterior, sino que son varios, que convergen en el sentimiento sobre una historia; y a diferencia del “de los reidores”, aquí se toca un tema en tiempo pasado, o en presente pero rememorando u anhelando haber podido cambiar el pasado. En la primera crónica solo se hablaba de cómo se sentían las personas en el presente, y era muy breve la reseña de su pasado y su llegada al lugar. En el segundo se recreaban historias pero se hablaban de sentimientos actuales. Aquí, se juega quizá con el golpe bajo del relato, pero obviamente es parte el obstáculo clásico que se presenta ante el tema elegido. Se recurre constantemente a rememorar, se definiría más como un relato de época que como una declaración de sentimientos actuales. Probablemente sea, de los tres, el que tenga más carga de archivo, recopilación y orden de datos, fundamental en recuentos históricos de la Argentina reciente, como lo es este.

lunes, 7 de abril de 2008

Notas de Lector: La Argentina Crónica.Parte.1

Crónica 1: Operación Ja Ja – Carolina Reymudez (reidores)

Como en toda crónica, encontramos muchos detalles de descripción que enriquecen el texto y le dan los matices necesarios; Se centraliza en destacar más los aspectos generales del espacio de trabajo o el medio que a los personajes centrales. Estos reidores pueden tranquilamente formar un nuevo genero actoral, ya que algunos espacios televisivos de los canales, conformaron todo un nicho, como por ejemplo los “trabajadores de la clac” de programas como indomables y “mar de fondo”, que pasaron a tener un protagonismo tal que rompieron las barreras de los preestablecido y lograron el minuto de fama saliendo en cámara.

El autor reproduce las entrevistas mediante el uso de la misma descripción: enlaza los dos componentes hasta crear una masa uniforme. Esa descripción y testimonio fusionados nos alcanzan para dimensionar los problemas diarios de esas personas y sus vidas artísticas que fueron truncadas, convirtiéndose en “títeres de la risa”, ya que son indispensables solo para lograr contagiar o para crear un clima, o producir risas que de otra manera se tornarían imposibles por la baja calidad del gag, y ahí finaliza su trabajo; se vuelven descartables, y eso lo exponen en el testimonio todos los entrevistados.

Roberto Gómez Bolaños siempre manifestó, en las entrevistas que le hicieron, que en las primeras épocas de “El chavo” jamás hubiera recurrido a la risa grabada o a los reidores, como lo hacían en los shows estadounidenses, porque alegaba que le quitaba merito al chiste, al actor, y a la escena, y que le quitaba a su vez presiones al guionista de escribir un parlamento mucho mejor, pero sobre todo, a mi entender, desmerecía al televidente, porque le ordenaba cuando reírse, convirtiéndose este en un sometido bajo una herramienta dictatorial, pasándose ya a jugar con la vulnerabilidad del mismo; “El chavo” tuvo que dar el brazo a torcer y aceptar las recriminaciones de los productores de Televisa y aceptar las risas.

jueves, 27 de marzo de 2008

Carlo Ginzburg. Raíces de un paradigma de referencias indiciales

Son los detalles triviales los que en determinadas ocasiones aportan el camino hacia un descubrimiento. Ginzburg, sostiene que Freud, Giovanni Morelli y Sherlock Holmes (“la triple analogía”) están relacionados por un modelo epistemológico: el paradigma indiciario, en el que demostraban, de alguna manera, la capacidad de remontarse desde datos experimentales aparentemente secundarios a una realidad compleja no apreciada en forma directa. Entendiendo como indicio al detalle (creaciones del Inconsciente para Freud, para Morelli los rasgos pictóricos en los cuadros, y para Sherlock Holmes pistas involuntarias en sus casos), son esos detalles quienes encierran la clave para acceder a una realidad más profunda, que resulta inabordable desde otros métodos; Es allí donde aparecen aquellos movimientos sustraídos al control de la conciencia (o el subconsciente). La diferencia entre indicios y síntomas, radica en que los síntomas son una contigüidad entre efecto y causa, por lo que la presencia del efecto nos remite a la presencia necesaria de la causa. Para los indicios la contigüidad no es necesaria, es sólo posible.

El autor llama la atención sobre la existencia de un milenario paradigma (algo que la población construyó en conjunto, colectivamente) de los indicios individuales, de lo único registrable en la personalidad, de un arcaico método de construcción de conocimiento capaz de obtener notables resultados concretos, que suelen ser sorprendentes: hoy son usados, claro, en la historia del arte, en la criminología y el psicoanálisis.
El paradigma indiciario no es un paradigma de lo universal sino un paradigma de lo particular. Ya lo decía Freud con eso de “No debe tomarse como objeto de atención todo el sueño, sino los fragmentos singulares de su contenido.” Lo que se practica en este caso es una taxonomía, una mera clasificación o discriminación, una operación selectiva.

Guinzburg expresa que la historia es “la disciplina de lo concreto, lo irrepetible, lo singular y lo cualitativo” y manifiesta que el conocimiento de la realidad al que puede acceder el hombre es “indirecto, mediado y fragmentario”. Finalmente habla categóricamente de una cierta proximidad entre humanos y animales, demostrando que no son tan nítidos los límites entre uno y otro.-